Equívoco
Estoy indecisa. No sé si hacerlo o no. Lo pienso. Lo vuelvo a pensar. Sigo pensando. Y decido. Preparo mis cosas, cojo las llaves y salgo. Sigo andando. Puedo retroceder, puedo volver a donde estoy a salvo. Pero no. Decido seguir y llegar a la estación donde subiré a ese autobús que me llevará a ese espeluznante lugar. Ahí no todo es malo, os lo prometo. Sino no hubiera ido. Está claro. Pero tampoco sabía, en el momento de subir las pequeñas escaleras del autobús, que iba a acabar en esa situación. Bien, no quiero adelantar acontecimientos. Prosigo. Llego al destino. Vivo momentos de incertidumbre, no sé lo que va a pasar ni como va a terminar todo esto. Durante hora y media estoy feliz, ausente de todos mis problemas, ausente de mi vida y de mis terribles pesadillas. Pero después, cuando vuelvo ahí, ya no hay nada. Me encuentro sola. Todo a mi alrededor ha desaparecido. Menos el peligro. Doy vueltas y voy al baño. Debe ser el lugar más seguro aquí, donde me puedo cerrar y ...