Entradas

Mostrando entradas de 2018

Otra vez hablando de tí

Que si, que ya lo sé. Que sé que no debería estar pensando en tí y escribiéndote todo esto pero ¿qué quieres que haga? Necesito contarlo todo de algún modo. Y este es el único modo en el que puedo.  Te escribo esto porque no puedo decírtelo. Te escribo esto porque sé, de muy seguro, que nunca llegarás a leerlo (creo que esta frase ya la he dicho varias veces en este blog, no sé que querrá decir). Prosigo.  No voy a contar como empezó todo porque seguramente no sería real, solamente pensamientos frutos de mi imaginación. Porque seamos sinceros, dudo que tu hayas pensado en nuestro inicio y en como ha ido evolucionando todo. Si es que lo ha hecho, claro. Las cosas no van bien y me parecería raro que algún día cambiasen. Lo más probable es que continúes como siempre. Tan bueno, tan senzillo y tan tú. Tan como lo que no quiero que sigas siendo porque eso implica que permaneceremos como ahora, tan lejos el uno del otro. Tú en tu vida, en tus días...los cuales no me aña...

Equívoco

Estoy indecisa. No sé si hacerlo o no. Lo pienso. Lo vuelvo a pensar. Sigo pensando. Y decido. Preparo mis cosas, cojo las llaves y salgo. Sigo andando. Puedo retroceder, puedo volver a donde estoy a salvo. Pero no. Decido seguir y llegar a la estación donde subiré a ese autobús que me llevará a ese espeluznante lugar. Ahí no todo es malo, os lo prometo. Sino no hubiera ido. Está claro. Pero tampoco sabía, en el momento de subir las pequeñas escaleras del autobús, que iba a acabar en esa situación. Bien, no quiero adelantar acontecimientos. Prosigo. Llego al destino. Vivo momentos de incertidumbre, no sé lo que va a pasar ni como va a terminar todo esto. Durante hora y media estoy feliz, ausente de todos mis problemas, ausente de mi vida y de mis terribles pesadillas. Pero después, cuando vuelvo ahí, ya no hay nada. Me encuentro sola. Todo a mi alrededor ha desaparecido. Menos el peligro. Doy vueltas y voy al baño. Debe ser el lugar más seguro aquí, donde me puedo cerrar y ...

Habitante de mi cama

A veces pienso en qué harías si tuvieses la capacidad de poderte ir. Me imagino en qué responderías cuando te preguntase: ¿Pero tú realmente quieres estar aquí conmigo? Me mirarías con cara de sorpresa, dándote cuenta de que por fin puedes hablar y me dirías: Joder tía, no. Y saldrías corriendo, abrirías la puerta y a partir de ahí, pasaría todas las noches sola. Pensando en donde habrías acabado y si en solo salir ya te hubiese atropellado un coche. Entonces lloraría. Básicamente porque te han atropellado, pero también porque al poder elegir, elegiste dejarme. Sin más. Pero vayamos al caso. Eso aún no ha pasado, y no pasará. Y aunque no sepa lo que estás pensando en estos momentos al mirarme con cara de tristeza des del suelo del comedor, confío en que una parte de tí, solo piensa en mí. Y es que no tienes muchas más opciones la verdad, a poca gente conoces. Pero a mi me tienes a diario. No sé si eso te anima. A mi sí. He tenido días de todo, de estar mal, bien o simplemente p...