Habitante de mi cama
A veces pienso en qué harías si tuvieses la capacidad de poderte ir. Me imagino en qué responderías cuando te preguntase: ¿Pero tú realmente quieres estar aquí conmigo? Me mirarías con cara de sorpresa, dándote cuenta de que por fin puedes hablar y me dirías: Joder tía, no. Y saldrías corriendo, abrirías la puerta y a partir de ahí, pasaría todas las noches sola. Pensando en donde habrías acabado y si en solo salir ya te hubiese atropellado un coche. Entonces lloraría. Básicamente porque te han atropellado, pero también porque al poder elegir, elegiste dejarme. Sin más.
Pero vayamos al caso. Eso aún no ha pasado, y no pasará. Y aunque no sepa lo que estás pensando en estos momentos al mirarme con cara de tristeza des del suelo del comedor, confío en que una parte de tí, solo piensa en mí.
Y es que no tienes muchas más opciones la verdad, a poca gente conoces. Pero a mi me tienes a diario. No sé si eso te anima.
A mi sí.
He tenido días de todo, de estar mal, bien o simplemente pasar de la vida. Pero en todos esos días te he tenido a tí. Esperando entusiasmado mi llegada, sin saber muy bien porqué, y alegrándome un poco los días tan negros que tenía. Y es que eso no es todo, cada noche te oigo respirar. Si, esa ligera respiración, esa nariz que se encuentra en el auge de todas las narices perfectas, el sonido ideal para una relajación absoluta. Y tranquilos, hay más. Tu forma de comer. Dicen que de tal palo tal astilla, y es que creo que te has acabado convirtiendo en una parte de mí. Tu ruido, tu forma de ser.
Sigo pensando en qué piensas cuando me miras. Porque a veces entro en la habitación, me quito la ropa y te encuentro ahí, observándome. Pero no me tapo, contigo puedo ser todo lo que soy. Y te lo enseño todo, y te cuento mi vida. Será porque sé que no me escuchas y así sé que nunca podré molestarte con mis mierdas. En fin, me meto en la cama, intentas subirte aunque aún eres pequeño con 11 años y te acabo subiendo yo. Dejas las sábanas mojadas, de saliva. Pero me gusta. Y te dejo ahí. Aunque por eso no pueda dormir muy bien. Te dejo ahí porque te escucho de más cerca. Porque así te escucho a mi lado.
Y escucharte es la forma más bonita que tiene la vida de recordarme que ahí estás. Vivo y conmigo.
Si es involuntariamente, no quiero saberlo.
Prefiero vivir así.
¿Y tú?
Pero vayamos al caso. Eso aún no ha pasado, y no pasará. Y aunque no sepa lo que estás pensando en estos momentos al mirarme con cara de tristeza des del suelo del comedor, confío en que una parte de tí, solo piensa en mí.
Y es que no tienes muchas más opciones la verdad, a poca gente conoces. Pero a mi me tienes a diario. No sé si eso te anima.
A mi sí.
He tenido días de todo, de estar mal, bien o simplemente pasar de la vida. Pero en todos esos días te he tenido a tí. Esperando entusiasmado mi llegada, sin saber muy bien porqué, y alegrándome un poco los días tan negros que tenía. Y es que eso no es todo, cada noche te oigo respirar. Si, esa ligera respiración, esa nariz que se encuentra en el auge de todas las narices perfectas, el sonido ideal para una relajación absoluta. Y tranquilos, hay más. Tu forma de comer. Dicen que de tal palo tal astilla, y es que creo que te has acabado convirtiendo en una parte de mí. Tu ruido, tu forma de ser.
Sigo pensando en qué piensas cuando me miras. Porque a veces entro en la habitación, me quito la ropa y te encuentro ahí, observándome. Pero no me tapo, contigo puedo ser todo lo que soy. Y te lo enseño todo, y te cuento mi vida. Será porque sé que no me escuchas y así sé que nunca podré molestarte con mis mierdas. En fin, me meto en la cama, intentas subirte aunque aún eres pequeño con 11 años y te acabo subiendo yo. Dejas las sábanas mojadas, de saliva. Pero me gusta. Y te dejo ahí. Aunque por eso no pueda dormir muy bien. Te dejo ahí porque te escucho de más cerca. Porque así te escucho a mi lado.
Y escucharte es la forma más bonita que tiene la vida de recordarme que ahí estás. Vivo y conmigo.
Si es involuntariamente, no quiero saberlo.
Prefiero vivir así.
¿Y tú?
Comentarios
Publicar un comentario