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Mostrando entradas de enero, 2022

La noche

La vida ha cambiado. Y tanto que ha cambiado.  Me encontraba pensando que tenía ya toda la vida planeada, que mi futuro ya estaba escrito y además, sabía lo que decía. Lo tenía todo controlado, excepto mi tristeza claro. Pensaba que era ella la indicada, a pesar de las discusiones, de las peleas, del dolor, del rencor, del odio, de los celos...A pesar de todo eso, pensaba que ese era mi presente y futuro. A pesar de todo eso, pensaba que era feliz.  Un día todo cambió. Aunque realmente no fue un día en concreto, todo empezó mucho antes.  La persona en cuestión quería introducir otra persona más en la relación, es decir, hacer un trío. Yo me negaba rotundamente porque no es mi rollo y porque pasaba de ver a mi pareja con otra persona. ¿Para qué tengo que pasar por eso si no me motiva? ¿Sólo por cumplir su sueño? Al final se quedó todo en la imaginación y no sucedió el trío. A raíz de esa conversación ella quiso abandonar ese sueño, me dijo que me quería solo a mí y que que...

Una de las noches en que me cambió la vida

Vengo a escribir lo que un día no pude por el gran efecto que tuvo esa noche en mí. O mejor dicho, todo lo que pasó después de esa noche. Todo el dolor que sufrí dentro de mí que, por suerte, me brindó otra vida. Vale va, vamos a ello. Llevaba unos meses obsesionada con el tema chicas, descubriendo a pasos agigantados que quería tener una relación lésbica. Me empezaba a imaginar en mi mente un futuro con una mujer y me apasionaba esa idea. Iba por la calle y solo me fijaba en ellas. Eso hizo que por mi cumple quisiera ir a Arena, discoteca homosexual de Barcelona. Así que si, fuimos. Llegó el día. Primero en su casa, maquillándonos, vistiéndonos...y luego yendo al tren. Quedando con las otras dos personas en un vagón exacto, hablando de la vida y expectantes por la noche. Con la bolsa llena de alcohol y otras cosas. Cena en el BK. Bar, copas, mear por la calle, llegar a Arena. Todo iba demasiado bien, bailar, beber, fumar...hasta que tocaba irse de ahí. Tocaba coger el tren y...