El motivo

No sé por donde empezar a escribir todo lo que sentí.

Voy a intentarlo, no prometo nada. La verdad es que no puedo entender porque tengo estos sentimientos últimamente. Tarde o temprano debía pasar.

Desde esa noche lo supe. Supe que eso no podía ir bien.

La típica historia de chica conoce a chico. Pero no es una historia como todas las demás. Es distinta. O al menos para mí, lo es. Juraría que nunca antes me había pasado esto. Relajaros, no estoy enamorada. Intento pensar más con la vagina que con el "corazón". Me gustaría poder decir que carezco de eso, que puedo vivir sin sufrir, que si lloro es de felicidad, que si algo no pasa pues me da igual...pero no, no soy así. Soy una persona sensible y, aunque parezca que no, le doy mil vueltas a todo. Qué se le va a hacer...

Le conocí mucho antes de lo que pensaba. Pero ni él supo de mi existencia, ni yo de la suya. Pasaron los meses y llegó el día en que lo conocí "de verdad", quiero decir, nos presentaron. Ahí yo lo veía como un simple chico, un chico normal y corriente, nada más.

Nos íbamos viendo más a menudo, seguía pensando lo mismo, era una persona normal. Ni me atraía, ni me gustaba...simplemente me caía bien. Eso si, hubo un momento en el que me di cuenta de una cosa. Si no mal recuerdo era una noche de noviembre. Un amigo, una amiga y yo. "El chico" aún no estaba. Yo me encontraba "mal". No mal de un dolor de barriga o de cabeza. Mal de incomodidad, mal de tristeza, mal de soledad. Entonces, sin saber cómo ni porqué, apareció él. Seguía sin parecerme nada del otro mundo, pero cuando él estuvo ahí me hizo sentir tranquila. Me relajó, me hizo sentir cómoda. En un principio me había dicho cierta persona que él no me iba a caer bien, que costaba pillarlo y tal, pero a mi desde un principio me pareció buen chico. Pero esa noche, consideré que era un trozo de pan. Pero no ese pan de hace días, o pan descongelado, o pan empaquetado...pan de esos recién hechos que te comes de camino a casa porque no te puedes resistir...vale, ya paro. En realidad en ese momento tampoco me atraía. O al menos, no pensaba en él de esa manera.

Dos noches después me saludó con un abrazo efusivo. A mi me sorprendió. Pero lo dejé ahí. Ese tema no siguió en mi cabeza. Al fin y al cabo, solo había sido un abrazo de un "amigo". Y lo pongo entre comillas porque en ese momento, aunque cada vez me fuera cayendo mejor, aún no había la suficiente confianza como para considerar que tenía una amistad con él.

Pasaron los días. Nos encontramos en una noche de enero. Creo. Podéis dudar de mis fechas porque, en serio, a veces pierdo la noción del tiempo. Esa noche para mí fue el principio de algo maravilloso. Puedo sonar cursi pero juro por todo que nunca, nunca, nunca, nunca en la vida, había sentido esa sensación tan fuerte. Vale, me podría haber pasado alguna vez, o en sueños, pero en esa situación y todo, no. Nunca me había pasado anteriormente.

¿Qué pasó? Es algo que tampoco puedo escribir por aquí. Dudo mucho que alguien llegue a leer todo esto pero no puedo arriesgarme. Seguro que lo podréis entender.

Simplemente me hizo sentir unas ganas enormes de dejar que me cuidara. Y creo que eso era todo lo que quería. O sigo queriendo. Ojalá pudiera hacerse cargo de mí. Hablo como si fuera un bebé (lo refuto) que necesitara cuidados especiales (totalmente verdad). Pero es así.

Cuando hubo pasado la noche, mi mentalidad cambió por completo respecto a él. Ya no le miraba con los mismos ojos, con la misma mirada. Todo había cambiado. Y si os soy sincera, en ese momento tenía demasiado miedo. Pensaba que podría arrepentirse, que me iba a dejar de hablar...Y no, no pasó nada de eso. Al contrario. Esa noche fue el origen de una relación de amistad mucho más cercana. Y sí, es una amistad. Un amigo.

Llegaron otras noches. Llegaron otras de sus "manifestaciones sexuales".

No entiendo porqué. No lo puedo llegar a entender. Pero sus acercamientos me hacían sentir algo inexplicable. Me gustaría poder plasmarlo en este escrito. Ojalá pudierais sentir lo que yo sentía cuando me abrazaba. No puedo contarlo. Directamente, no es que no pueda, es que no sé como hacerlo.

Podría decir que había escalofríos, pero puede que no. Ya ni recuerdo la sensación al cien por cien. Solo sé que mi piel podía erizarse. O mi interior. O mis partes. Y no cambiaría eso por nada.

¿Sabéis que todo acaba?

Pues eso. Y siempre acaba cuando menos te lo esperas. No hay un día en concreto. Llega un momento en que te das cuenta que la última vez, era eso en realidad, la última. Y piensas, y te cuestionas que puede haber pasado pero no hace falta pensarlo. No debería importar. Son cosas que pasan en esta vida. Son juegos. Y, pensándolo bien, la mayoría de personas se cansan de jugar a un mismo juego. A veces te enganchas unos días, a veces años...A mi me tocó ser los días contados. ¿Injusto? No. Injusto sería no haber podido vivirlo. Me siento afortunada en esta vida de haber podido sentir todo eso. Ni mi puto ex me había transmitido esas sensaciones.

Me gustaría poderos decir que volveré a sentirme así algún día (perdonad por el exhaustivo uso del verbo "sentir" y sus conjugaciones en este texto). Pero si lo vuelvo a sentir, será con otra persona. Hay que saber decir adiós, pero no decirlo en voz, sino decirlo por dentro. Para ti misma. Para tus adentros. Y seguir. Seguir. Seguir sin cuestionarse las cosas. Seguir sin dar significado a nada. Porque, así es la vida, llena de actos sin sentido que simplemente se hacen por gusto...no por alguna razón más allá del querer de un momento. Duro. Pero es la pura verdad.

No deis nada por hecho. No deis nada por conseguido. Como decimos aquí "no diguis blat que no sigui al sac i ben lligat".

Dicho esto. Algún día tenía que terminar. Era jugar con fuego. Y yo siempre tengo la manía de querer quemarme. Yo no sé decir que no a lo que diría rotundamente que sí, así que en parte le doy gracias a él por haberlo hecho por mí.

Lo de siempre. No intentéis entenderlo. No es amor. Es simplemente que echo de menos lo que me hace feliz. Los momentos con él me daban ánimos, me hacían sentir bien, cómoda, tranquila...y, cuando algo que te gusta mucho se va, se queda un vacío dentro de tí.

Voy a intentar llenar el vacío, aunque dicen que en realidad eso está lleno de desesperación, tristeza, nostalgia, melancolía...así que dudo que pueda cambiar todo eso en un domingo. Mejor paso de todo. Ya me pondré a reflexionar mañana.

Después de darme cuenta de lo que he escrito, he llegado a la conclusión que no he escrito sobre lo que quería escribir desde un principio. Es decir, que no le doy significado al título.

He puesto ese título porque...bah, ahora no lo quiero decir. No puedo. Simplemente adiós.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Y de golpe llega (parte 3)

Y de golpe llega (parte 1)

Tremebundo