Y de golpe llega (parte 1)
No estaba buscando el amor cuando me dejaste. No estaba buscando a nadie cuando me dijiste que ya no sentías nada por mí. Aunque si que es cierto que dejé de sentir lo que sentía por tí, no sé si de forma natural o como acto de defensa. Fuera una cosa u otra, me encontraba mejor.
Empecé a vivir en casa de S y N. Fue bastante extraño (visto desde fuera) porque elles me invitaron a vivir en su piso ya que yo no quería seguir viviendo contigo.
Y ahí, sin buscarlo, empezó todo. O mejor dicho, empezó mucho antes, sin yo saberlo. Empezó un 27 de diciembre de 2021. El día en que mi vida empezó a cambiar y un rayo de luz se adentraba en mi oscuridad.
Después de una muerte y una ruptura amorosa, por fin, veía la salvación. Mi corazón seguía roto, destrozado...seguía con la incertidumbre constante de qué sería de mí. Me seguía sintiendo sola. Pero ya me daba igual, porque por fin había conocido a buenas personas que me iban a ayudar. Y por fin, dejé de ver a mi ex como la persona a quien nunca podría dejar de amar, y empecé a verla como un ser humano normal. Bueno, rectifico, como un ser humano repugnable por las cosas que me había hecho. ¿Por qué hizo todo lo que hizo si tanto me quería? Tengo que añadir que esta clase de preguntas no me las hice hasta al cabo de bastante tiempo ya que cuando todo sucedió en lo único que podía pensar era en recuperarla. Me cuestionaba qué estaba haciendo mal yo y si algún día toda esta pesadilla acabaría. Soñaba en el día en que volvíamos a estar juntas de nuevo y ella dejaba de querer una relación abierta, prefiriéndome a mi a cada instante.
Y ¿ese día llegó? pues si. Llegó el día en que ella quería cerrar la relación y se sentía demasiado arrepentida. Pero fue demasiado tarde. Porque entonces, yo, la que pensaba que en la vida solo te podías enamorar perdidamente de una persona, me enamoré perdidamente de otra.
Pero no nos desviemos.
Voy a empezar por el principio.
27 de diciembre de 2021:
Estoy putamente harta de mi novia. Hace lo que le da la gana conmigo. Hace unos meses, en verano, me pidió hacer un trío. Estábamos mirando "Élite" cuando de golpe aparecían todas las fiestas en que se liaban todos con todos y yo las disfrutaba. ¿Por qué no? Y le decía "joder, si que deben molar estas fiestas". Ella se lo tomó como que me podría gustar la idea de hacer un trío o de probar con más gente. Cuando me expuso esa idea no sabía qué responder. Me daba cosa decirle que no porque sabía que era lo que ella quería pero después de reflexionarlo bien, empecé a llorar. Y le dije que no la quería compartir. Que no podría verla con nadie más. No quería condenarme al sufrimiento. Si sabía que lo iba a pasar mal, ¿para qué hacerlo? A ella no le gustó mucho mi contestación ya que lo único que me decía era que no podía decir que iba a sufrir si no lo había probado. Y que tenía que abrir mi mente.
Al final, después de mucho llorar, dejamos el tema en paz. Acordamos que nada de tríos.
No sé si fue en septiembre que yo conocí a una compañera de trabajo, L. Trabajábamos en el mismo hospital pero ella turno de día y yo turno de noche. Siempre coincidía que me pasaba ella el parte, y sin saber cómo, hubo una conexión. Después de explicarme todos los pacientes, nos poníamos a hablar de nosotras. De donde vivíamos, cuando habíamos terminado la carrera, de como nos iba el trabajo, de los diferentes turnos, etc. Eran pocos minutos de conversación pero me empezó a caer bien. No lo voy a negar, si hubiese estado soltera seguramente me hubiera liado con ella. Pero yo quería a mi novia y, por tanto, no pensaba en nadie más.
Una de las noches en las que me pasó el parte dijimos de quedar. Nos dimos el instagram, luego el whatsapp y como vivíamos a unos 5 minutos andando, decidimos quedar para tomar un café. Acabamos quedando 3 días distintos (1 fue el café, otro la bolera y otro día para subir a la montaña del Tibibado). Mi novia se enfadaba porque decía que con esta chica hacía planes guais mientras que con ella no hacía nada. Eso era mentira. Muchas veces le había dicho a mi novia de ir a sitios, hacer planes...pero por lo general ella prefería quedarse en casa, mirando la tele o pidiendo comida a domicilio. Yo al final me acostumbré a eso y pasé a no decirle de salir. Pero con esta chica nueva encontré como la motivación de hacer planes. Y como a ella le encantaba viajar tanto como a mí, decidimos irnos un día a Milán. Cogimos el primer avión del día y volvimos con el último. Ahí descubrí que realmente no había mucha conversación entre las dos. Y lo que parecía que acabaría en una bonita amistad, pasó a ser nada. Dejamos de hablarnos porque ya no teníamos nada que decir, hasta que al final nos volvimos dos completas desconocidas.
¿Mi novia me dejó ir al viaje? Primero me dijo que no le parecía bien que me fuera de viaje con esta chica aunque solo fuese un día. Pero al cabo de unas horas, por whatsapp, me dijo que había estado reflexionando y que no me quería prohibir nada. Me quería dejar libre y confiar. Yo flipé pero me alegré. Al final el viaje, como he dicho, no fue del todo guai. Pero al menos no hice lo que quiso mi novia, sino lo que quise yo en ese momento. Viéndolo desde fuera puedo decir que se puede desconfiar un poco de lo que hice. Me fui a otro país con una chica (por cierto, también lesbiana), conociéndola de hacía super poco. Pero es que claro, yo tenía muy presente que no iba a hacer nada con ella. Y ella tampoco intentó en ningún momento nada conmigo.
Pero claro, eso no terminó ahí. Cuando volví del viaje, mi novia me dijo que quería abrir la relación. Que no quería estar sufriendo por celos. Que prefería abrirla y así no tenía que preocuparse de si me iba con otras, porque ya estaba acordado que si. Que podíamos hacer lo que quisiéramos. Yo primero dije que vale, porque suelo ser una persona de las que decide algo y luego piensa en las consecuencias. Y claro, cuando empecé a pensar en lo que comportaba una relación abierta, mi mente se llenó de miedos.
No, no, no. No quiero.
Así que al día siguiente, cuando ella volvió del trabajo, le dije que quería cerrar otra vez la relación. Que no me veía preparada. Que eso no iba conmigo. Que yo quería estar con ella y fin. Ella se enfadó y me dijo: No puedes decir eso, no llevamos ni un día con la relación abierta. Tienes que intentarlo. No puedes decir que no puedes hasta que no haya pasado un tiempo.
Me sentía impotente. Yo no quería eso pero ella si. Era eso o dejar la relación. Y en ese momento no me veía preparada para separarme de ella. La amaba, la quería demasiado. No me imaginaba una vida sin ella. Se había convertido todo en una relación muy tóxica y ya no había vuelta atrás. Mi vida sin ella se acababa.
Así que acepté, aunque sufriera.
Pasaron dos días. Era por la tarde y me dijo que se iba, que había quedado. Le pregunté que con quien, como siempre. No era en modo celosa, era simplemente por curiosidad. Siempre nos decíamos con quien quedábamos, no había secretos entre nosotras. Pero ese día empezó lo de no decirnos lo que íbamos a hacer o con quien íbamos. Ese día empezó a haber desconfianza. Y se rompió toda la seguridad que tenía con ella. No hubo forma que me dijera con quien había quedado. Su contestación fue: tengo el derecho a no decirlo, y la verdad es que prefiero guardármelo para mí.
Cuando se fue, me pasé mucho rato llorando y contándole a mis amistades lo que estaba ocurriendo. Lo tanto que me dolía presenciar eso. El no saber si iba con alguien que le gustaba. El no saber si iba a besar otros labios que no fueran los míos. El no saber si otra persona podía llegar a gustarle más que yo. Obvio eso fue lo que pensé en ese momento, ahora lo miro con perspectiva y pienso: pues vete a la mierda, vete con todas las que quieras, pero conmigo no vas a estar nunca más. En ese momento tenía demasiadas inseguridades. Y no quise tomar ninguna decisión precipitada. Al fin y al cabo, ¿dónde iba a ir? Tenía el trabajo ahí, vivía con ella, compartíamos animales y...qué coño, tenía esperanzas de que ella decidiera cerrarlo todo.
Pasaron los días y muchas veces no quedaba con nadie. Hacíamos vida normal, como siempre. Eso me alegraba. Ver como lo de la relación abierta no se llevaba a cabo. Yo no hacía nada porque no me apetecía. Me instalé tinder para hacer amigas pero no quedé con nadie, ni tonteaba con nadie porque, ¿para qué? Mi corazón estaba ocupado. Quisiera o no.
El 23 de noviembre falleció mi padre. No quiero entrar en detalles porque no me apetece ponerme a llorar y desviar el tema de este escrito. Pero fue el peor día de mi vida. Ese día una parte de mi murió. Mi visión de la vida cambió por completo. Y cuando más necesitaba a mi novia, ella no estuvo ahí para mí. Dijo que no podía soportar mi sufrimiento ya que ella hacía años sufrió la muerte de su mejor amiga. Y que todo este tema de la muerte le superaba. Así que no podía apoyarme mucho. Básicamente no me ayudó en nada. Yo intentaba hablarle de mi padre, sacar el tema para desahogarme, porque me gustaba recordarlo, porque me gustaba tenerlo presente...pero ella no me respondía. Me decepcionó tanto...Aunque ahí vi lo tanto que me quería, claro.
Llegó el segundo fin de semana después de la muerte de mi padre. Yo ya no lloraba las 24h del día pero seguía triste. Me acuerdo que me ponía a cocinar y empezaba a llorar porque decía: ¿para qué cocino? Si eso no hará que vuelva mi padre.
Y así con todo. Como nada haría que resucitara mi padre, veía innecesario hacer cosas. A nada le encontraba sentido.
Era viernes. Estaba de baja así que no trabajaba. Pero me dedicaba a estar en casa, limpiar, pasear a las perras...y cuando era la hora, iba a buscar a mi novia al trabajo en coche. Ponía la música a tope, tal y como hacía mi padre, porque me recordaba a él. Y así lo sentía más. Lo sentía conmigo, en mi, o al lado, pero estaba ahí.
Cuando mi novia entró al coche, no paraba de estar con el móvil. Yo le pregunté, como siempre, qué tal había ido la jornada y qué si había alguna novedad. Ella intentó responder pero estaba más atenta al móvil que a lo que yo había dicho, así que simplemente respondió un "mm, si, mm, bien", mientras iba escribiendo. Eso ya me extrañó. Por lo general no usaba tanto el móvil, y menos al vernos. Por lo general eran besos, abrazos y decirnos cosas monas porque nos habíamos echado de menos. Ese día no. Era totalmente otra persona. Cuando llegamos a casa, ella siguió con el móvil. Tocaba el paseo nocturno de las perras. Siempre las sacábamos juntas si coincidíamos en casa. Le dije de ir a pasearlas y me pidió que fuera yo. Que estaba muy cansada. Yo no quise decir nada porque es verdad que era ella la que estaba trabajando y no yo. Así que fui a pasear a las perras unos 10 minutos. Cuando volví ella estaba estirada en nuestra cama con el móvil, escribiendo y riendo. Yo le pregunté que qué quería cenar. Pensaba que sería como cada noche. Haríamos la cena y luego miraríamos alguna serie o película. Pero no. Fue totalmente lo que yo menos me esperaba que ocurriese.
Me dijo: voy a ducharme, me han invitado a una fiesta y voy a ir.
- ¿Cómo? ¿A una fiesta? ¿Dónde? ¿Cuándo?
- Si, a una casa.
Esto me lo dijo mientras ya estaba preparando las cosas para ducharse rápidamente. Yo no sabía que hacer. El corazón se me había paralizado.
- Pero no entiendo nada. ¿Por qué tienes que irte a una fiesta? Yo pensaba que íbamos a estar juntas.
- ¿Y qué? Ha sido improvisado. Y la verdad es que me encantan los planes improvisados, al final siempre son los mejores. Además, yo puedo hacer lo que quiera. Creo que eres una egoísta porque no te estás fijando en lo que yo necesito. Puede que yo ahora mismo necesite despejarme, salir y pasármelo bien. Y tu solo piensas en tí misma.
Me quedé callada. Por mucho que dijera que no me parecía bien que se fuera, se iría.
Yo empezaba a dudar. ¿Realmente estoy siendo una egoísta por no querer que vaya a esa fiesta?
Pongámonos en situación, estamos en una relación abierta.
Fiesta con gente que ha conocido por tinder = folleteo asegurado.
A ver, no siempre conectas con la otra persona, no siempre te acaba gustando y quieres liarte, pero joder. Conocía a mi novia. Era una fiesta en una casa. Alcohol, drogas. No era tan tonta ni inocente como para pensar que ahí simplemente iba a charlar un rato. Además, la casa estaba a 1 hora y media en coche. Muchas ganas tenía de ir la verdad...muy desesperada tendría que estar en nuestra relación como parar querer conducir hasta ahí. Cuando ya era de noche.
Así que básicamente tenía miedo. Miedo a que se fuera con otra. Miedo a que nuestra relación, teóricamente para siempre, terminara.
A eso había que sumarle que estábamos en busca de un hijo y que queríamos casarnos. Si, muy surrealista todo.
Irremediablemente, se fue a la fiesta. Me pasé la noche en vela y llorando. Hice videollamada con Judit y me calmó bastante. Pero mi mente solo pensaba en mi novia y en lo que estaría haciendo. Incluso espié su ubicación y vi que estaba en Blanes, si no recuerdo mal.
Me imaginaba de todo. Que estaba con una chica enrollándose. Que estarían ahí en la cama dándose caricias y amor.
Me daba lástima imaginármelo, y a la vez asco. Pero como no sabía si eran imaginaciones mías o era la realidad, obté por no precipitarme y pensar que simplemente había ido a pasárselo bien. (Joder, que tonta era).
Al día siguiente, ella seguía sin decirme nada. Hasta que llegó el mediodía. Y me dijo que no sabía si vendría ya que aún estaba de resaca y le daba mucha pereza conducir. Ahí ya estallé de rabia, impotencia y de todo.
1 noche vale pero ¿¿¿¿¿doooooosssssss????
No podía más con mi vida y con mi sufrimiento. Si ya tenía mi corazón destrozado, ahora lo tenía ya en el suelo y me lo estaban pisoteando cada vez con más rabia.
Mi hermana me dijo que fuera a dormir esa noche a su casa. Estaba un poco lejos pero decidí ir. No podía estar más sola. Yo sabía que si se quería quedar una noche más era porque le había gustado. Esa tal chica de tinder le había llamado la atención y cuando se conocieron la primera noche pues ale, hubo tema. Y como le gustó tanto, quiso repetir una segunda noche.
He vivido esa sensación de no quererte ir del sitio porque te sientes demasiado feliz e ilusionada.
Y eso me rompía aún más por dentro.
Yo era la enamorada que pensaba en ella todo el rato, y que tontamente la esperaba.
Ella era la que se iba sin importarle mi sufrimiento. Sin importarle yo en general.
Ojalá me hubieras dejado en vez de hacerme pasar por todo eso. Pero bueno, está clara que no nos queríamos bien.
El domingo que volví a Barcelona después de haber pasado la noche en casa de mi hermana, quedé con Carlos. Mi mejor amigo. Quedamos por la mañana para ir a tomar un café y estuvimos hablando horas y horas. Le expliqué bien toda la situación y me hizo abrir los ojos. Yo no podía seguir aguantando todo eso. Pero ya sabréis que, aunque me ayudara mucho hablar con él, yo no quería dejarla. Yo no era capaz de decirle: basta, hasta aquí hemos llegado.
Al mediodía fui a mi casa a comer. Con Carlos dijimos de volver a quedar por la tarde para ir a pasear de nuevo y despejarme. Después de comer justamente llegó mi novia. Sentía muchísimo asco y rabia hacia ella. Un odio infinito por lo que me había hecho sufrir. Quería decirle de todo y a la vez no sabía ni qué decirle. Con ella me volvía pequeña, me volvía insignificante. Mis palabras carecían de valor. Todo lo que yo decía no tenía sentido. Ni pies ni cabeza.
Así que cuando entró la miré a la cara para saber en qué condiciones venía. Tenía cara de no haber dormido nada, muchas ojeras y como si aún siguiera de fiesta. Eso hizo que aún me diera más asco. Me dijo hola, y yo le dije hola. Me acuerdo que yo estaba en la mesa del comedor fumando, así que estábamos a una cierta distancia. Ella no vino a saludarme de cerca, se fue directa al baño. Luego se puso el pijama y vino al sofá. No nos estábamos diciendo nada hasta que yo solté:
- ¿Podemos hablar?
- Ahora mismo estoy muy cansada. No he dormido nada y la cabeza me da vueltas.
- Pues creo que me tienes que explicar muchas cosas.
¿La verdad? No sé qué coño nos dijimos en ese momento. No recuerdo las conversaciones exactas. Pero lo único que sé seguro es que ella no quería hablar. Y que debíamos hablar cuando ELLA quisiera. Y no cuando YO lo necesitaba. Eso aún me dio más rabia.
No sé como sucedió. Lo tengo borroso. Pero sé que vino a abrazarme. Y me dio un beso en los labios. Yo no pude hacer nada para apartarme. Seguí el beso porque, por mala suerte, lo único que quería era que me siguiera prefiriendo a mí. Que yo fuera su favorita. Y que siempre regresara a mí.
Joder, ¿en qué putas mierdas estaba pensando? Por dios, Laura, eras bastante idiota.
Después me fui con Carlos y ella se quedó durmiendo. Con Carlos estuvimos cantando en el coche y dando una vuelta por la playa, en Castelldefels. Me fue bien ir con él pero...en lo único que pensaba era en volver a casa. Porque debía aprovechar el tiempo que ella estuviera ahí por si se volvía a ir. Así que no muy tarde volví a casa.
Yo quería tener ya la conversación con ella. Así que me acerqué a la habitación y vi que esaba en la cama aún durmiendo. Me quedé un rato en el sofá, con el móvil, para hacer tiempo. Luego escuché algún ruido y fui a mirar. Vi que ya estaba mirando el móvil, escribiendo. Entonces le pregunté si podíamos hablar ya de todo.
Su contestación: ¿No ves que estoy con el móvil? Eso significa que estoy ocupada así que no, no puedo hablar ahora.
Y yo le respondí: te lo he preguntando porque al ver que estabas con el móvil, sabía que ya estabas despierta. Podemos hablar cuando acabes de escribir lo que estás escribiendo.
Ella se enfadó. Me dijo algo como que siempre tenía que ser todo como yo quisiera. Que ella estaba ocupada, que no quería hablar y que me fuera de la habitación. Yo le dije que no me iba a ir, que teníamos que hablar las cosas. Ella me decía que me fuera. Y yo empecé a contestar casi gritando que joder, era su puta novia y que merecía respeto. Merecía que me hablara, que me hiciera caso y que, sobret todo, me respondiera a las dudas que yo tuviese. Ella se incorporó y dijo: pues va, ¿de qué quieres hablar?
Todo esto sucedió con un tono de voz enfadado, agresivo. Y de mientras me aguantaba las ganas de llorar.
Cuando me tocó decirle todo lo que debía decirle, no sabía por donde empezar. Era algo que me sucedía siempre con ella. Así que dije lo que pude: no me parece bien que hayas estado tanto tiempo fuera de casa, en una fiesta, no me has dicho apenas nada, te has ido dejando los animales así sin preocuparte por nada...no te reconozco. Has desaparecido como si no fuéramos nadie.
Ella me respondió que estaba flipando conmigo. Que se sentía agobiada y necesitaba desconectar. Que se lo había pasado de puta madre en la fiesta y que yo lo único que hacía era arruinarle todo. Y, como siempre, me dijo que yo era una egoísta y nunca pensaba en lo que ella necesitaba. Que una de las cosas que necesitaba era sexo.
(Contexto: yo me considero una persona un poco asexual, no me va eso de hacerlo cada día o bastantes veces por semana. Cuando me apetece pues lo busco y ya. Pero con ella es cierto que la magia se fue yendo cada vez más porque ella me exigía mucho. Ella era más activa que yo, quería sexo de forma más frecuente y yo no se lo podía dar. Ella me torturaba mucho diciendo que eso le bajaba la autoestima, que no podía seguir así. Y yo le decía que no podía hacer nada para cambiarlo, que lo iba a intentar, pero que yo era así, un poco asexual y que no me molaba tanto lo del sexo. Total, que casi todas las discusiones que teníamos venían derivadas de este problema).
No sé cómo, consiguió girar la tortilla. De golpe yo ya no tenía más argumentos en contra de ella, o mejor dicho, en lo que había pasado. Yo quedaba como una persona celosa, egoísta, egocéntrica...que no podía soportar que ella fuera feliz sin mí, en otro sitio, pasándoselo bien con otra gente.
Yo intenté defenderme (porque siempre me sentía atacada por ella) diciéndole que lo de mi padre sucedió hacía muy poquito y que necesitaba su compañía. Ella me dijo: yo sé lo que es pasar por la muerte de un ser querido, y sé que también necesitas pasar tiempo a solas. Necesitas pensar en el tema, escribir sobre ello. Pero sobre todo tienes que estar sola para sentirlo más.
Yo ya no sabía qué responder a eso. Yo me quedaba muda. Para todo tenía una contestación. Una contestación que me dejaba sin palabras y que ella siempre quedaba como la buena.
Fue al baño y me atreví a preguntar: te has liado con alguien?
Se le escapó una sonrisa.
La odié. La quería matar en ese momento. (Vale no tanto, pero la odiaba demasiado).
¿Queréis saber qué me dijo?
- ¿De verdad quieres saberlo?
- Si, sé que me puede hacer daño pero prefiero saber la verdad y no estar aquí imaginándome situaciones que podrían ser peor.
- Pues me lié con una y madre mía, como me ponía esa niña, descubrió mi punto débil (esto lo dijo poniendo una cara como si estuviese notando lo que le hacía esa chica).
Yo flipé con sus palabras. Una cosa es que me diga si se ha liado con alguien o no. Si han tenido relaciones sexuales y todo eso. Pero otra cosa muy distinta es decir: jdr como me ponía esa niña o qué cosas me hacía. Es muy diferente. En una intentas respetar la puta relación abierta y en la otra simplemente quieres hacer daño a tu pareja. A quien supuestamente amas. Claro que si.
- ¿En serio? ¿Hacía falta que dijeras eso?
Yo llorando. De traición. De rabia.
Yo sentía que me había puesto los cuernos porque esa relación abierta yo nunca la acepté.
- Tú has querido que te dijera la verdad. ¿Ves como es mejor que no nos contemos nada?
Bfffff...yo ya estaba estallando de la rabia.
Al final me contó que había conocido a dos chicas y que casi hizo un trío. La verdad es que no sé si me lo contó esa misma noche u otra. No lo recuerdo. Pero básicamente lo que pasó en esa fiesta es que la primera noche solo se liaron y la segunda si que hicieron algo más, toqueteos y así. Y no llegaron a hacer un trío porque una de las chicas no quiso porque tenía sentimientos por la otra o algo así.
¿Se me rompió el corazón? Sí.
¿Tenía un nudo en la garganta y en la boca del estómago? Sí.
¿Fuímos a buscar la cena al McDonald's e intentamos hacer como si nada? Pues también.
Continuará...
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