Lo que crees vs lo que es
Vivía en una nube.
Las canciones de "Call me by your name" cobraron sentido. Y todas las de Euphoria.
Nunca me había sentido así. Tan como si estuviera flotando todo el rato, tan solo por el hecho de estar a su lado. De estar en el mismo sitio. Cerca.
Me encantaba. En todos los sentidos.
Pero no todo era idílico. Porque aunque vivía las situaciones más indescriptibles de toda mi vida, más eufóricas, más especiales...otra parte vivía las situaciones más inseguras y que, aunque intentara evitarlo, me dolían.
No era su culpa. No era culpa de nadie. Simplemente yo vivía con miedo a perder esos momentos, vivía con miedo a que nuestros sentimientos se acabaran...y sucedió.
Aunque yo ya me lo esperaba por el comportamiento que veía, esa noche me rompí. Cuando me dijiste que ya no sentías nada, estaba sucediendo lo que más miedo me daba. Lo que no quería que ocurriera nunca.
A pesar de eso lo acepté. ¿Qué iba a hacer sino? Me fui. Cambié de aires porque no podía seguir viendo como habíamos pasarlo de serlo todo a ser nada. No podía entender como dos personas que se habían prometido ser siempre amigas pasara lo que pasara, pasaban a ser dos desconocidas sin nada que decirse.
Me fue bien separarme de tí. Aunque estuviera triste en varios momentos del dia al recordar lo sucedido, me sentía tranquila. No sentía esa euforia pero tampoco sentía incertidumbre. Así que eso me cundía.
Volviste a mi vida en pocos días. Y volvimos a hablar como si nada aunque todo había cambiado. Quedamos, pasamos dos noches juntas pero yo ya no podía sentir lo mismo. Si antes desconfiaba, ahora aún más. No me sentía querida, sentía que no era suficiente, que tú eras la que dominaba todo el rato la situación y yo no podía hacer nada para controlarlo. Sentía que tú tenías el poder sobre mi y sobre mis sentimientos. Y eso lo odiaba. Te odiaba por eso.
Podías hacer que toda mi vida se desmoronara.
Contigo no me sentía libre. No podía expresarme tal y como yo era porque luego sonaba demasiado cursi o demasiado yo. En ningún momento me dijiste como tenía que ser. Lo sé. Pero yo sabía que era lo que te gustaba y lo que no.
En un principio el pique era constante y me gustaba. Obvio que si. Era lo más atrayente. Pero poco a poco empecé a sentir más y me tenía que contener todos los "te quiero" u otras cosas bonitas que pasaban por mi mente. Porque no quería ser pesada. Porque no quería agobiar.
Al fin y al cabo todo terminó igualmente. Habiendo sido pesada o no.
No voy a negarlo. Aún siento una energía extraña cuando estamos cerca. Aún siento como si pudiera elevarme a las nubes (aunque nunca podría describir con palabras lo que sentía en esos precisos momentos que vivíamos juntas, seguramente sabes a cuales me refiero).
Pero seamos realistas. Lo que nos atrae y nos hace daño, es imposible que dure mucho tiempo.
Es como en las películas: el bueno y el malo. Y tu eres la "mala". Todo es muy intenso, sensual, cambia toda tu vida...pero a la vez te desestabiliza. Hay miles de emociones dentro de tí. Por eso es mejor parar a tiempo.
Antes que una de las dos partes acabe sufriendo.
Sabe mal. Muy mal.
Pero como bien me dijiste: lo bueno es que lo hemos podido vivir. Esos momentos los hemos disfrutado. Los hemos sentido.
Y sé, estoy segura, que nunca más voy a volver a sentirme así.
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