Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2016

La persona

Supongo que me entendeis. Es decir, ya sabeis, lo que suele pasar cuando estás en mi edad. Cuando ya has manchado más de una vez el colchón de sangre, cuando has ido al baño y te encuentras una sorpresa en tus bragas, cuando ya te has metido unos cuantos dedos por tu agujero, cuando dejas ya de jugar tanto con el teléfono del baño en tu zona inferior... Bueno, no me enrollo. Llegamos ahí. Éramos 6, contándome a mí. Sacamos 4 botellas con mezcla y una para beberla sin nada. Servimos. No debería decir esto. Pero va, tengo que decirlo, sino este escrito deja de tener sentido. Me estaba subiendo. Vosotros seguro que entendeis el momento en que estás perfecto pero a la vez bebido pero a la vez contento sin llegar a vomitar, estar mareado o simplemente sin enterarte de nada. En ese momento, en el momento en que debes tranquilizarte y disfrutar siempre hay una persona. La vamos a llamar "la persona". La persona te dice que continúes. Que no pares. Que en la vida hay que bebe...

Les suelo llamar "vosotros"

Voy a escribir, en un papel en sucio, que ya he dejado de sufrir. Voy a inventarme, en una de mis reflexiones, que ya he dejado de llorar. Voy a decir, en una grabación de esas tan largas, que ya he dejado de ponerme triste por cualquier cosa. Pero ningún papel me va a creer. Saben cuando miento. Me conocen. Os podría hablar de ellos, de los que leen mis cartas, de los que escuchan mis charlas, de los que viven en mis entrañas. Os podría decir quiénes son, y contaros como me tratan. Podría deciros donde viven y así podríais contactar con ellos. Son simpáticos. Os caerán bien. Pero no diré nada de eso. No voy a abrir la boca. No se me escapará nada de ellos. Perdonad pero los necesito demasiado. La vida se me haría extraña si ellos no estuvieran. Y esque yo sé que me entienden. Que lo hacen ver. Yo en el fondo sé que son mudos, a veces sordos e incluso podría decir que son ciegos. Lo del tacto no he podido comprobarlo, aunque nunca he tenido el placer de tocarlos. Ni tampoco sé si t...

Desvariando

No puedo más. No. No puedo. Me consumo lentamente. Siento que me voy. Respiro. Intento respirar. Presión en el pecho. Me hundo en la tristeza. No entiendo el motivo. No entiendo nada en realidad. Me estiro. Me levanto. Cojo el libro. Lo dejo. Sangra el pendiente. Lavabo. Cama. Me estiro. Escribo. Pienso. Caigo más abajo. No es la primera vez. Me suele pasar. Y ahora me acabo de dar cuenta del porqué. Ahora lo estoy entendiendo todo. Dependencia. Tengo dependencia. No hablo de amor. Demasiada tristeza como para ponerme a hablar de sentimientos. Pero ahora lo entiendo. Ahora sé que me estâ pasando. Dos mañanas sin dosis. Dos mañanas sin mentiras. Demasiado tarde. No intenteis entender lo que he escrito. Son hechos reales, pero no para todos.

7 de la tarde

Meto los restos de ginebra, de hace casi dos meses, dentro del bolso usado como maleta. Salgo. Giro. Paso. Llego.  Me siento en el banco, me lío un cigarro y espero. Ya llega. Viene. Nos vamos.  Son las 6:30 pm, aproximadamente. Vamos al césped y nos sentamos en una roca (suelo, por si no lo habéis entendido). Abro la "maleta", saco mis pertenencias, es decir, el alcohol y nos lo servimos en vasos de plástico del Mercadona, comprados para una fiesta de ese mismo verano. Abrimos las latas de Coca-Cola, composición exacta para cuatro cubatas. Tragamos.  Viene alguien. Nos pide tabaco. Se queda. Nos terminamos los cuatro vasos. Hacemos chupitos los tres. Bailamos. Cantamos. Se ve borroso. Vamos al baño. Ella me pasa el papel, cuesta cogerlo, incluso verlo. Me limpio. Salgo.  Sensación de no saber bien bien qué haces. Sensación de no saber o no importarte quien haya ahí, a tu alrededor. Sensación de sentir el doble todo lo que pasa. Pone...

Luz

Imagen
Me estiro. Me estiro en tus sábanas, las mismas que hace semanas. Esas que aún tienen la mancha de chocolate, esa que no se va, o que ni has intentado quitar. No te juzgo. Adoro que sea así. Me gusta el ambiente cálido, la sencillez, el aroma de tu vida, de tus hechos...pero no voy a desviarme del tema, la cuestión es que me estiré. Ahí . Donde tu ibas a estirarte unos segundos después. Ahí. Ahí a mi lado, susurrándote a la vida que apagaras la luz. Te juro que no era porque me daba vergüenza que vieras lo que ocultaba mi rostro cada vez que te ponías encima, cada vez que tu cuerpo me rozaba la piel, todas las veces que mis labios te quisieron y tu les respondías con un ligero balanceo...te juro que no era por eso. Te juro que nunca apagué la luz por el placer que me dabas. Nunca una bombilla apagada estaba escondiendo lo que yo tenía dentro. No voy a seguir porque ahora ya estoy levantada. Ya no sé donde estoy. Escucho un sonido. Son tus mismas sábanas, es tu...