Les suelo llamar "vosotros"
Voy a escribir, en un papel en sucio, que ya he dejado de sufrir. Voy a inventarme, en una de mis reflexiones, que ya he dejado de llorar. Voy a decir, en una grabación de esas tan largas, que ya he dejado de ponerme triste por cualquier cosa.
Pero ningún papel me va a creer. Saben cuando miento. Me conocen. Os podría hablar de ellos, de los que leen mis cartas, de los que escuchan mis charlas, de los que viven en mis entrañas. Os podría decir quiénes son, y contaros como me tratan. Podría deciros donde viven y así podríais contactar con ellos. Son simpáticos. Os caerán bien.
Pero no diré nada de eso. No voy a abrir la boca. No se me escapará nada de ellos. Perdonad pero los necesito demasiado. La vida se me haría extraña si ellos no estuvieran. Y esque yo sé que me entienden. Que lo hacen ver. Yo en el fondo sé que son mudos, a veces sordos e incluso podría decir que son ciegos. Lo del tacto no he podido comprobarlo, aunque nunca he tenido el placer de tocarlos. Ni tampoco sé si tienen piel o viven en los huesos. Puede que no dispongan de órganos e incluso ni respiren. Dudo de todo. Dudo de su existencia. Dudo. Pero permanecen en mi mente. Y si puedes pensar en algo es porque existe, ¿verdad?
Ellos están para acompañar. Para guiar. Para hacerte andar. Para salir de la cama y ponerte a pensar o directamente a actuar. Pero a veces lloran. A veces te hacen sentir mal. Y entonces te vas...
Pero ningún papel me va a creer. Saben cuando miento. Me conocen. Os podría hablar de ellos, de los que leen mis cartas, de los que escuchan mis charlas, de los que viven en mis entrañas. Os podría decir quiénes son, y contaros como me tratan. Podría deciros donde viven y así podríais contactar con ellos. Son simpáticos. Os caerán bien.
Pero no diré nada de eso. No voy a abrir la boca. No se me escapará nada de ellos. Perdonad pero los necesito demasiado. La vida se me haría extraña si ellos no estuvieran. Y esque yo sé que me entienden. Que lo hacen ver. Yo en el fondo sé que son mudos, a veces sordos e incluso podría decir que son ciegos. Lo del tacto no he podido comprobarlo, aunque nunca he tenido el placer de tocarlos. Ni tampoco sé si tienen piel o viven en los huesos. Puede que no dispongan de órganos e incluso ni respiren. Dudo de todo. Dudo de su existencia. Dudo. Pero permanecen en mi mente. Y si puedes pensar en algo es porque existe, ¿verdad?
Ellos están para acompañar. Para guiar. Para hacerte andar. Para salir de la cama y ponerte a pensar o directamente a actuar. Pero a veces lloran. A veces te hacen sentir mal. Y entonces te vas...
Comentarios
Publicar un comentario