Curas paliativas
Hará un par de noches me dispuse a leer el "Diari de Girona".
No soy mucho de leer periódicos la verdad, pero ese día quería informarme de lo que había pasado por aquí. Entonces me encontré con un artículo sobre diferentes historias en la planta de curas paliativas del Hospital Santa Caterina.
Me dio curiosidad y lo acabé leyendo todo.
A las dos líneas ya estaba llorando.
No sé como pude terminarlo. Me costaba leer entre tantas lágrimas.
Me dolían los ojos.
Ahora mismo no me estaréis entendiendo del todo, o sí, pero soy una persona bastante sensible y empática. Por ese motivo me pongo a llorar cuando leo una historia real y triste.
Algunas partes del artículo:
Se trata de una pareja de ancianos. El marido traslada en silla de ruedas a su mujer hasta el hall de la entrada, donde pasa su mano por delante de sus ojos para saber si aún sigue consciente. La paciente mira un punto en el infinito.
Lo que viene a continuación es lo que me hizo explotar. Me hundí de tristeza.
Era una madre con distintas hijas, una de ellas estaba a punto de hacer un examen de selectividad para ingresar en la universidad, pero la madre, muy débil ya, no quería que por culpa de su muerte su hija dejara de estudiar. Parece increíble que solo con la voluntad de vivir pueda retardarse la muerte. Poco después de saber que había aprobado, unas horas tan solo, murió.
No quiero deprimiros. En serio. Pero esta es la realidad.
Ahora mismo me encuentro delante de un ordenador hundiéndome en la tristeza por no tener a mi madre a mi lado, por no sentir amor, por no sentirme bien...pero hay gente que se encuentra entre la vida y la muerte.
Puede que haya una persona al lado de la cama de un hospital viendo como su madre o su padre se están muriendo lentamente y no puede hacer nada para evitarlo.
Mirad. Yo no soy de las que dicen: "No estés mal, hay gente que está peor". Porque saber que hay gente que está peor no me alegrará, sino que me hará estar peor. Y además, cada persona es como es. Yo sufro por unas cosas, y otra persona sufrirá por otras. Y no quiere decir que lo mío sea menos grave o que lo suyo no signifique tanto.
En fin, no explico esto para deciros que seáis felices porque hay gente que está peor que vosotros.
Lo explico para ser conscientes de la realidad.
Para ser conscientes de lo que puede llegar a pasar y así reflexionar.
Yo tengo miedo a que mi madre muera. ¿Solución? No perder ni un solo segundo. Estar con ella siempre. ¿Puedo hacerlo? No. La vida no me lo permite. Pero al menos sé que lo haría y que estaría con ella. Y si esto no puedo solucionarlo, voy a intentar solucionar otra parte de mi vida. Y ver que si no lo hago ahora, puede que mañana ya no me encuentre a tiempo.
Los días pasan tan rápido...
Me cuesta respirar por las noches. Me cuesta vivir durante todo el día.
Pero sé que debo vivir. Porque ahora, por suerte, estoy en la vida. Ahora, por mucha suerte, estoy viva y sana.
Puedo pedir mucho más.
Pero, aunque pueda pedir, y pedir, al menos me tengo a mí. Aunque ahora esté medio muerta y apagada. Puedo lograr conseguirme. Al menos debo intentarlo.
No soy mucho de leer periódicos la verdad, pero ese día quería informarme de lo que había pasado por aquí. Entonces me encontré con un artículo sobre diferentes historias en la planta de curas paliativas del Hospital Santa Caterina.
Me dio curiosidad y lo acabé leyendo todo.
A las dos líneas ya estaba llorando.
No sé como pude terminarlo. Me costaba leer entre tantas lágrimas.
Me dolían los ojos.
Ahora mismo no me estaréis entendiendo del todo, o sí, pero soy una persona bastante sensible y empática. Por ese motivo me pongo a llorar cuando leo una historia real y triste.
Algunas partes del artículo:
Se trata de una pareja de ancianos. El marido traslada en silla de ruedas a su mujer hasta el hall de la entrada, donde pasa su mano por delante de sus ojos para saber si aún sigue consciente. La paciente mira un punto en el infinito.
Lo que viene a continuación es lo que me hizo explotar. Me hundí de tristeza.
Era una madre con distintas hijas, una de ellas estaba a punto de hacer un examen de selectividad para ingresar en la universidad, pero la madre, muy débil ya, no quería que por culpa de su muerte su hija dejara de estudiar. Parece increíble que solo con la voluntad de vivir pueda retardarse la muerte. Poco después de saber que había aprobado, unas horas tan solo, murió.
No quiero deprimiros. En serio. Pero esta es la realidad.
Ahora mismo me encuentro delante de un ordenador hundiéndome en la tristeza por no tener a mi madre a mi lado, por no sentir amor, por no sentirme bien...pero hay gente que se encuentra entre la vida y la muerte.
Puede que haya una persona al lado de la cama de un hospital viendo como su madre o su padre se están muriendo lentamente y no puede hacer nada para evitarlo.
Mirad. Yo no soy de las que dicen: "No estés mal, hay gente que está peor". Porque saber que hay gente que está peor no me alegrará, sino que me hará estar peor. Y además, cada persona es como es. Yo sufro por unas cosas, y otra persona sufrirá por otras. Y no quiere decir que lo mío sea menos grave o que lo suyo no signifique tanto.
En fin, no explico esto para deciros que seáis felices porque hay gente que está peor que vosotros.
Lo explico para ser conscientes de la realidad.
Para ser conscientes de lo que puede llegar a pasar y así reflexionar.
Yo tengo miedo a que mi madre muera. ¿Solución? No perder ni un solo segundo. Estar con ella siempre. ¿Puedo hacerlo? No. La vida no me lo permite. Pero al menos sé que lo haría y que estaría con ella. Y si esto no puedo solucionarlo, voy a intentar solucionar otra parte de mi vida. Y ver que si no lo hago ahora, puede que mañana ya no me encuentre a tiempo.
Los días pasan tan rápido...
Me cuesta respirar por las noches. Me cuesta vivir durante todo el día.
Pero sé que debo vivir. Porque ahora, por suerte, estoy en la vida. Ahora, por mucha suerte, estoy viva y sana.
Puedo pedir mucho más.
Pero, aunque pueda pedir, y pedir, al menos me tengo a mí. Aunque ahora esté medio muerta y apagada. Puedo lograr conseguirme. Al menos debo intentarlo.
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