Demonios y otras cosas peores
Me encontraba hoy leyendo un libro. Esta vez no era de esos juveniles que tratan de amores idílicos y "sorprendentemente" felices. Hoy, estaba leyendo un libro sobre Historia de la Enfermería, para un trabajo de clase. Promover la vida, Marie Françoise Collière.
Cada página que leía me apasionaba más. Hasta tal punto que todo me parecía demasiado importante para añadir en el trabajo. Supongo que en lo que más me he fijado de la historia es en el papel de la mujer, también porque lo remarcan bastante.
Puedo aburriros, lo sé. Pero es importante, al menos para mí, qué fue antes de nosotros. Qué hicieron, como sobrevivían.
Entonces, he leído que ya en los animales el papel de la mujer ha sido de cuidar, de dedicarse a los demás. El hombre de por sí, al tener más fuerza, se dedicaba a recolectar recursos, cazar, defender el grupo, etc. Además, la mujer tenía otro "inconveniente". Al quedarse embarazada y tener que cuidar a los hijos no podía irse, se quedaba siempre en la misma zona. Eso hizo que no pudiera dedicarse al tema de la caza. Se encontraba recolectando vegetales próximos, analizándolos...Hasta que llegó a crear como remedios caseros para curar y cuidar a los de su entorno.
Aún así, la gente moría. Empezaron a diferenciar entre el bien y el mal. Asociaron el mal con las enfermedades y la muerte. Y de ahí, surgieron los rituales donde se hacían hechizos, sacrificios y conjuros.
En fin. A lo que quiero llegar es a este punto.
Durante la Edad Media, según la teología de esa época, el cuerpo se dividía en zonas nobles y zonas viles. Una de las zonas viles era el vientre, relacionado con la digestión y el sexo. Para ellos, el vientre era el punto y fuente de impurezas, de pecado y estaba relacionado con el diablo. Para que nos entendamos, a las mujeres les crecía el vientre, les creía algo ahí dentro...Y para la Iglesia lo que nacía de ahí era un demonio, y quien lo engendraba también.
Al final, la mujer se escondía para parir, se ruborizaba al amar y al dar felicidad, pedía casi perdón por ser, por vivir, por acatar las condiciones de vida.
Ésto último me ha sorprendido bastante. Aunque, en realidad, no tanto.
Considero que las personas (y ya no diferencio entre hombre y mujer), a veces nos encontramos en un momento de la vida que pedimos perdón por cualquier cosa. Pensamos que todo lo que hacemos no está a la altura, que estamos engendrando un demonio con cada uno de nuestros actos.
No siempre me siento así, entendámonos. Pero en algunas situaciones, sobre todo en el amor, terminamos pidiendo perdón hasta por vivir, por sufrir, por pasarlo mal, por luchar y por querer.
Relaciones, en las cuáles, nos desvivimos por la otra persona y decimos la típica frase de: Ya no sé qué hacer porque para tí todo lo hago mal. O ya no sé que hacer porque haga lo que haga te enfadas. O ya no sé que decir porque diga lo que diga te molesta.
Sé que me he desviado del tema pero no sé.
No lo entendáis.
Escribiré pronto, puede que hoy mismo.
Necesito sacar algo más de mis entrañas.
Cada página que leía me apasionaba más. Hasta tal punto que todo me parecía demasiado importante para añadir en el trabajo. Supongo que en lo que más me he fijado de la historia es en el papel de la mujer, también porque lo remarcan bastante.
Puedo aburriros, lo sé. Pero es importante, al menos para mí, qué fue antes de nosotros. Qué hicieron, como sobrevivían.
Entonces, he leído que ya en los animales el papel de la mujer ha sido de cuidar, de dedicarse a los demás. El hombre de por sí, al tener más fuerza, se dedicaba a recolectar recursos, cazar, defender el grupo, etc. Además, la mujer tenía otro "inconveniente". Al quedarse embarazada y tener que cuidar a los hijos no podía irse, se quedaba siempre en la misma zona. Eso hizo que no pudiera dedicarse al tema de la caza. Se encontraba recolectando vegetales próximos, analizándolos...Hasta que llegó a crear como remedios caseros para curar y cuidar a los de su entorno.
Aún así, la gente moría. Empezaron a diferenciar entre el bien y el mal. Asociaron el mal con las enfermedades y la muerte. Y de ahí, surgieron los rituales donde se hacían hechizos, sacrificios y conjuros.
En fin. A lo que quiero llegar es a este punto.
Durante la Edad Media, según la teología de esa época, el cuerpo se dividía en zonas nobles y zonas viles. Una de las zonas viles era el vientre, relacionado con la digestión y el sexo. Para ellos, el vientre era el punto y fuente de impurezas, de pecado y estaba relacionado con el diablo. Para que nos entendamos, a las mujeres les crecía el vientre, les creía algo ahí dentro...Y para la Iglesia lo que nacía de ahí era un demonio, y quien lo engendraba también.
Al final, la mujer se escondía para parir, se ruborizaba al amar y al dar felicidad, pedía casi perdón por ser, por vivir, por acatar las condiciones de vida.
Ésto último me ha sorprendido bastante. Aunque, en realidad, no tanto.
Considero que las personas (y ya no diferencio entre hombre y mujer), a veces nos encontramos en un momento de la vida que pedimos perdón por cualquier cosa. Pensamos que todo lo que hacemos no está a la altura, que estamos engendrando un demonio con cada uno de nuestros actos.
No siempre me siento así, entendámonos. Pero en algunas situaciones, sobre todo en el amor, terminamos pidiendo perdón hasta por vivir, por sufrir, por pasarlo mal, por luchar y por querer.
Relaciones, en las cuáles, nos desvivimos por la otra persona y decimos la típica frase de: Ya no sé qué hacer porque para tí todo lo hago mal. O ya no sé que hacer porque haga lo que haga te enfadas. O ya no sé que decir porque diga lo que diga te molesta.
Sé que me he desviado del tema pero no sé.
No lo entendáis.
Escribiré pronto, puede que hoy mismo.
Necesito sacar algo más de mis entrañas.
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