Qué se le va a hacer
Siento decepcionaros pero hoy puede que no haga un escrito tan y tan triste como todos los demás. Me sabe mal. De verdad. Esto se me hace bastante raro.
Digamos que la dosis me ha venido bien. El aumento ha hecho que deje de tener esos pensamientos tan oscuros dentro de mi ser. Por fin.
No es que salte de alegría cuando me levanto, o que viva en una nube de felicidad y todo de color de rosa...pero al menos he dejado de no tener ganas de vivir.
En fin.
Prosigo.
¿Sabéis esa sensación de solo pensar en algo y encontrarte en el mejor sitio donde podrías estar porque hay ese algo?
Me remonto al sábado pasado. Un día de fiesta nocturna, fiesta de pueblo. Todo parecía ir normal, nada sorprendente. Mi típica mezcla de ginebra con zumo de piña, mis cigarros industriales...Dando vueltas por ahí, sin saber qué hacer exactamente. Todo era demasiado corriente. Todo me resultaba demasiado absurdo. Así que no tenía esperanzas. Pensaba que la noche iba a seguir igual. Pero no. Me equivocaba, como la mayoría de las veces. Aunque admito que me gustó errar.
Y así fue como conseguí ver ese algo. Mejor dicho, ese alguien.
Es absurdo.
Es una persona que nunca en la vida podré tener o conseguir. Pero ¿sabéis qué? Me daba igual. Y me sigue dando igual. Porque fuera la dosis o él, ha despertado en mí otra forma de pensar y ver la vida. Sé que parece raro. Lo sé. Tampoco sé si estoy en lo cierto o son paranoias mías.
Sigo.
Me encontraba con mi amigo del alma y un conocido. Y ahí al lado estaba esa persona. Le vamos a llamar: "el chico". Mientras los tres hablábamos, el chico se giró para comentar algo. Ahí, cruzamos nuestras miradas y sigo diciendo, me da igual si él no pensó lo mismo que yo, o si no sintió nada. Me limito a pensar en mí.
Al rato después nos fuimos a casa de otro chico y vino el chico. Nos encontrábamos en un comedor. En un momento él se puso a mi lado y se tiró hacia mí para dejar pasar a alguien.
Parecen tonterías pero notaba una química. Notaba que congeniábamos, que, no sé. No sé qué decir.
Y después de camino a la espuma no paramos de hablar, y me escuchaba con ganas, con atención. No hablaba por compromiso, hablaba porque realmente quería. No sé si estoy loca pero, así lo vi yo.
Y cuando llegamos ahí, en esa rotonda delante de la iglesia, ahí me cogió por detrás para llevarme hacia el agua, me puso espuma en la cara y en el pelo...parecía una puta película de comedia romántica. Pero mala. Porque al fin y al cabo, todo terminó en nada.
Aunque, pensándolo bien, a mi me suelen gustar los finales trágicos porque me parecen los más reales.
No me gusta decir esto pero soy consciente que él está en otro nivel que yo. En el sentido qué, un chico como él, nunca se fijaría en una chica como yo. Por ese motivo, sé que entre él y yo nunca pasará nada.
Pero aún pensando eso, soy bastante ingenua, tengo la esperanza de volver a coincidir con el chico.
Y no pido mucho más que unas cuantas palabras y esa mirada con ojos azules. Y aclaro algo, no todos los ojos azules tienen esa mirada. Nunca alguien me había mirado con esa fuerza. Y, creo profundamente, que mira así a toda la gente.
Termino ya.
Esto va pareciendo más un mierda diario que unos escritos sin sentido.
Tendré que plantearme seriamente seguir al margen en cuanto a la escritura.
Adiós.
Digamos que la dosis me ha venido bien. El aumento ha hecho que deje de tener esos pensamientos tan oscuros dentro de mi ser. Por fin.
No es que salte de alegría cuando me levanto, o que viva en una nube de felicidad y todo de color de rosa...pero al menos he dejado de no tener ganas de vivir.
En fin.
Prosigo.
¿Sabéis esa sensación de solo pensar en algo y encontrarte en el mejor sitio donde podrías estar porque hay ese algo?
Me remonto al sábado pasado. Un día de fiesta nocturna, fiesta de pueblo. Todo parecía ir normal, nada sorprendente. Mi típica mezcla de ginebra con zumo de piña, mis cigarros industriales...Dando vueltas por ahí, sin saber qué hacer exactamente. Todo era demasiado corriente. Todo me resultaba demasiado absurdo. Así que no tenía esperanzas. Pensaba que la noche iba a seguir igual. Pero no. Me equivocaba, como la mayoría de las veces. Aunque admito que me gustó errar.
Y así fue como conseguí ver ese algo. Mejor dicho, ese alguien.
Es absurdo.
Es una persona que nunca en la vida podré tener o conseguir. Pero ¿sabéis qué? Me daba igual. Y me sigue dando igual. Porque fuera la dosis o él, ha despertado en mí otra forma de pensar y ver la vida. Sé que parece raro. Lo sé. Tampoco sé si estoy en lo cierto o son paranoias mías.
Sigo.
Me encontraba con mi amigo del alma y un conocido. Y ahí al lado estaba esa persona. Le vamos a llamar: "el chico". Mientras los tres hablábamos, el chico se giró para comentar algo. Ahí, cruzamos nuestras miradas y sigo diciendo, me da igual si él no pensó lo mismo que yo, o si no sintió nada. Me limito a pensar en mí.
Al rato después nos fuimos a casa de otro chico y vino el chico. Nos encontrábamos en un comedor. En un momento él se puso a mi lado y se tiró hacia mí para dejar pasar a alguien.
Parecen tonterías pero notaba una química. Notaba que congeniábamos, que, no sé. No sé qué decir.
Y después de camino a la espuma no paramos de hablar, y me escuchaba con ganas, con atención. No hablaba por compromiso, hablaba porque realmente quería. No sé si estoy loca pero, así lo vi yo.
Y cuando llegamos ahí, en esa rotonda delante de la iglesia, ahí me cogió por detrás para llevarme hacia el agua, me puso espuma en la cara y en el pelo...parecía una puta película de comedia romántica. Pero mala. Porque al fin y al cabo, todo terminó en nada.
Aunque, pensándolo bien, a mi me suelen gustar los finales trágicos porque me parecen los más reales.
No me gusta decir esto pero soy consciente que él está en otro nivel que yo. En el sentido qué, un chico como él, nunca se fijaría en una chica como yo. Por ese motivo, sé que entre él y yo nunca pasará nada.
Pero aún pensando eso, soy bastante ingenua, tengo la esperanza de volver a coincidir con el chico.
Y no pido mucho más que unas cuantas palabras y esa mirada con ojos azules. Y aclaro algo, no todos los ojos azules tienen esa mirada. Nunca alguien me había mirado con esa fuerza. Y, creo profundamente, que mira así a toda la gente.
Termino ya.
Esto va pareciendo más un mierda diario que unos escritos sin sentido.
Tendré que plantearme seriamente seguir al margen en cuanto a la escritura.
Adiós.
Comentarios
Publicar un comentario