Hoy he hecho algo horrible. Tan horrible que no debo publicarlo por aquí, como si nada. Porque quieras o no, lo es todo. He hecho algo por lo cual no debería sentirme orgullosa pero sin embargo, me siento mejor. O no. Simplemente no me siento peor por haberlo hecho. Pero es algo tremebundo. Algo espantoso. No estareis entendiendo nada. Iba por la carretera, conduciendo, algo que por cierto adoro. He pasado una tarde entre arena y sol, con esa brisa que te remueve el pelo y luego te lo deja hecho un asco. Pues eso. He vuelto a conducir, de vuelta. Todo iba terminando, podría haber llegado sin pecar. Pero he pecado. Y el pecado no se puede solucionar. O al menos eso creo yo. Y he intentado solucionarlo, a mi manera. Aún sabiendo que no se podía, lo he hecho. Y en vez de hacer desaparecer el pecado, lo he multiplicado. Pero eso exteriormente, porque muy en el fondo, yo había dejado atrás el segundo pecado. Solo me refería al primero, y aún así lo estaba eliminando. Aunque esto en el...
Comentarios
Publicar un comentario