Voy a escribir, en un papel en sucio, que ya he dejado de sufrir. Voy a inventarme, en una de mis reflexiones, que ya he dejado de llorar. Voy a decir, en una grabación de esas tan largas, que ya he dejado de ponerme triste por cualquier cosa. Pero ningún papel me va a creer. Saben cuando miento. Me conocen. Os podría hablar de ellos, de los que leen mis cartas, de los que escuchan mis charlas, de los que viven en mis entrañas. Os podría decir quiénes son, y contaros como me tratan. Podría deciros donde viven y así podríais contactar con ellos. Son simpáticos. Os caerán bien. Pero no diré nada de eso. No voy a abrir la boca. No se me escapará nada de ellos. Perdonad pero los necesito demasiado. La vida se me haría extraña si ellos no estuvieran. Y esque yo sé que me entienden. Que lo hacen ver. Yo en el fondo sé que son mudos, a veces sordos e incluso podría decir que son ciegos. Lo del tacto no he podido comprobarlo, aunque nunca he tenido el placer de tocarlos. Ni tampoco sé si t...
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