En algún momento

Me vuelvo a sentar delante del ordenador. No sé porqué pero al entrar en blogspot he ido a otro blog que hice en el 2015. Solo escribí dos entradas y bueno, las he leído. Recuerdo tan pero tan bien todo lo que sentí ese verano...No recuerdo los días exactos ni todo lo que pasaba con mi madre, pero me vienen momentos a la cabeza. Momentos como cuando un día estaba sentada en una de las sillas de la cocina con otra amiga, ahí estaba mi madre, delante de la chimenea con el móvil en las manos. Me dijo por primera vez que seguramente se iría a Suiza y que si quería ir con ella. Negué rotundamente. Le dije que yo nunca me marcharía de aquí y que si ella me quería, no debería irse. En ese época aún confiaba en ella y estaba segura que se quedaría. Pero como podéis ver, no acierto ni una.

Otro momento que recuerdo como si fuese ayer, fue un día, un día de verano, en esos tiempos mi madre venía a verme los fines de semana. Yo no quería que se fuera, le supliqué que se quedara, y de mientras ella se estaba preparando para irse. Yo lloraba. Ella se peinaba. Yo gritaba. Ella se maquillaba. Yo rompí el vidrio de la puerta de la cocina y me quedé con las manos y los brazos ensangrentados. Ella preparaba el bolso. Salí fuera y me tiré a la piscina llorando. Ella ya se iba a ir. Por un momento, lo recuerdo perfectamente, pensé que retrocedería y se quedaría a mi lado. Escuché el sonido del coche. Se iba. Seguía llorando. No sabía qué hacer. ¿Qué coño tenía que hacer? Solo quería continuar sangrando. Solo quería continuar sintiendo dolor física porque me estaba muriendo por dentro. Pero, ¿sabéis qué? En ese momento aún tenía la esperanza de que la aventura de mi madre solo durara unos meses más y luego se quedara conmigo para siempre. Y bueno, como podréis haber visto, no acierto nada. Absolutamente nada.

Dejo la entrada aquí. 

Gracias. Creo. 

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