Todo hecho trizas

Estoy tan harta que no os lo podeis ni imaginar. No puedo respirar. No puedo seguir así.

Sentada en una silla de "piel" negra. Desgastada, sucia. Como yo.

Pienso. ¿Por qué coño pienso? ¿Por qué?

No hago más que sufrir, que pasarlo mal. Echo de menos a personas.

Pues sí, te echo de menos a tí, madre. Te odio tanto por haberte ido. Por haberme abandonado. Por haberme dejado aquí, con la tristeza, con la soledad. ¿Cómo has podido destrozarme la vida? ¿Cómo has podido irte sin pensar en mí? Sabes que soy débil, sabes que no puedo vivir sin tí. Tú lo sabías y, sin embargo, lo hiciste. Me has arrebatado el alma. Me has dejado por los suelos. Me has dejado sin habla, sin aliento, sin voz. Me has dejado con lágrimas en los ojos y ahogándome en el pozo de la amargura. Solo tú sabías como coño curarme y has tirado el puto antídoto por la ventana. No me has dejado solución. No me has dejado nada. Todo lo bueno ha desaparecido. Me has arruinado todo.

¿Cómo pretendes que pueda vivir sin ti? Sin tu amor...

Dicen que en la vida no puedes depender de una persona porque nunca sabes cuando se va a ir de tu lado. Yo puse las manos en el fuego por tí. Lo aposté todo. Estaba segura que tú serías para el resto de los días de mi vida. Te fuiste. Y ahora soy yo la que llora a cada rincón echándote de menos.

No puedo vivir sin ti. Lo he intentado. E intentando vivir sin tí, me he perdido a mi.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Y de golpe llega (parte 3)

Y de golpe llega (parte 1)

Tremebundo