Grito de socorro
Este escrito va para tí, aunque sé de seguro que no vas a llegar a leer esto, o si, pero no. No lo leerás, no sabrás ni si va por tí o por alguna otra persona pero te lo diré todo. Supongo que si realmente eres el acusado, lo entenderás. Sabrás a qué me estoy refiriendo con cada palabra. Y si no es así, cuidado.
Nunca creí que fueras así.
Rebobinemos.
Persona con dos dedos de frente (o más) que, sin saber qué querer del todo, sabía muy en el fondo que es lo que más quería. Lo tenía claro. Y sabía que eso, ese fundamento, formaba parte de la base.
Y ¿quién coño quita la base? Solo una persona que se ciega. Se ciega por algo. O mejor dicho, por alguien (en plural). ¿A caso no se puede combinar todo? ¿Por qué limitarse exageradamente?
Es lógico que debías decir adiós porque así lo pedían tus adentros. Pero, joder, búscate un poco a tí mismo porque sé, estoy segura, que los últimos actos hechos en tu vida han sido realizados para encontrar la solución a eso que te perturba, y, también sé, que ninguno de estos hechos te hará llegar al kit de la cuestión. ¿Sabes por qué?
Porqué no sabes cual es el problema. Pero también sabes, y muy bien, que te falta algo, o te sobra, pero que tienes que encontrarlo. Averiguar qué es.
¿Y como coño te has puesto a averiguar?
Haciendo más actos de mierda. Sin pensar realmente si ese acto te va a ir bien o mal. Puede que pienses que es una forma de avanzar en esta puta vida, pero no estás avanzando, estás quitando de tu camino lo que para tí son piedras cuando en realidad es una forma de comunicarte a tí mismo si te pierdes. Estás olvidando tus putos fundamentos porque has visto algo ahí, más ahí, algo con luz, algo en lo que te puedes apoyar. Y claro, si ya tienes algo actual, ¿por qué quedarte con lo antiguo?
No todo lo actual es mejor. Las cosas de toda la vida son las que valen más, las que realmente te pueden llenar.
Estás intentando encontrar el motivo de tu vacío pero no, no lo estás encontrando.
Estás yendo por un camino en el que te vas a llegar a perder por arrancar las señales. Tu mismo te estás buscando un final equivocado. Erróneo.
Realmente no sé porqué he escrito esto.
Hoy me he torcido el pie. En ese momento creí que mi hueso se había salido de su sitio para irse de mí. Pensaba que ya no estaba porque el dolor que sentí fue inmenso. Entonces, intenté hacer como si nada. Seguí viviendo con ese dolor, puede que el alcohol me lo calmara, o mentalmente me decía a mi misma: "Debes estar bien porqué estamos en una fiesta". Así que viví, dormí y cuando me desperté, morí. No podía ni moverme. Había una hinchazón enorme.
Coche. Urgencias. Radiografías. Nada roto. Qué raro. Hielo. Ibuprofeno. Se va el dolor, a medias.
Siempre me he considerado una persona muy fuerte. En el sentido de poder aguantar el dolor. Porque es verdad, es todo mental, y si puedes llegar a ser capaz de escapar de ese dolor, puedes aguantarlo todo. Pero decidme algo, ¿y si queréis sentir el dolor? ¿o si creéis que por sentir dolor ese acto ha sido más importante?
Intentaré explicarme sin salirme de mis casillas. Soy bastante tradicional.
Cuando "X" se enfada conmigo, yo "Y", quiero sentir dolor hacia eso que ha pasado porque sería lo lógico si me importa "X". Pero en el fondo lo que quiero es no sentir dolor, porque pasarlo mal no te deja vivir adecuadamente. Así que puedo olvidar el dolor, dejarlo de banda. Pero si dejo el dolor en parte estoy dejando a "X" y si lo dejo y no hace nada para volver, lo perderé. Y si se va, no vendrá a buscarme. Y si yo no voy, todo terminará así. Entonces, "Y" siempre va a sufrir dolor para poder continuar siendo consciente de la importancia que tiene "X" en su vida.
Es dificil de entenderlo pero creo, o sino me da igual, que la mayoría tenemos la misma opinión en esto. En la importancia de la tristeza, la rabia, el dolor, el enfado, etc. Porque muchas veces estas emociones te dan estadísticas de tus sentimientos. Y saber qué sientes, a veces, es muy gratificante. Otras me cagaría en todo.
En fin, esto acaba.
Escribiré pronto*.
*Cuando tenga ganas, o en el avión.
Nunca creí que fueras así.
Rebobinemos.
Persona con dos dedos de frente (o más) que, sin saber qué querer del todo, sabía muy en el fondo que es lo que más quería. Lo tenía claro. Y sabía que eso, ese fundamento, formaba parte de la base.
Y ¿quién coño quita la base? Solo una persona que se ciega. Se ciega por algo. O mejor dicho, por alguien (en plural). ¿A caso no se puede combinar todo? ¿Por qué limitarse exageradamente?
Es lógico que debías decir adiós porque así lo pedían tus adentros. Pero, joder, búscate un poco a tí mismo porque sé, estoy segura, que los últimos actos hechos en tu vida han sido realizados para encontrar la solución a eso que te perturba, y, también sé, que ninguno de estos hechos te hará llegar al kit de la cuestión. ¿Sabes por qué?
Porqué no sabes cual es el problema. Pero también sabes, y muy bien, que te falta algo, o te sobra, pero que tienes que encontrarlo. Averiguar qué es.
¿Y como coño te has puesto a averiguar?
Haciendo más actos de mierda. Sin pensar realmente si ese acto te va a ir bien o mal. Puede que pienses que es una forma de avanzar en esta puta vida, pero no estás avanzando, estás quitando de tu camino lo que para tí son piedras cuando en realidad es una forma de comunicarte a tí mismo si te pierdes. Estás olvidando tus putos fundamentos porque has visto algo ahí, más ahí, algo con luz, algo en lo que te puedes apoyar. Y claro, si ya tienes algo actual, ¿por qué quedarte con lo antiguo?
No todo lo actual es mejor. Las cosas de toda la vida son las que valen más, las que realmente te pueden llenar.
Estás intentando encontrar el motivo de tu vacío pero no, no lo estás encontrando.
Estás yendo por un camino en el que te vas a llegar a perder por arrancar las señales. Tu mismo te estás buscando un final equivocado. Erróneo.
Realmente no sé porqué he escrito esto.
Hoy me he torcido el pie. En ese momento creí que mi hueso se había salido de su sitio para irse de mí. Pensaba que ya no estaba porque el dolor que sentí fue inmenso. Entonces, intenté hacer como si nada. Seguí viviendo con ese dolor, puede que el alcohol me lo calmara, o mentalmente me decía a mi misma: "Debes estar bien porqué estamos en una fiesta". Así que viví, dormí y cuando me desperté, morí. No podía ni moverme. Había una hinchazón enorme.
Coche. Urgencias. Radiografías. Nada roto. Qué raro. Hielo. Ibuprofeno. Se va el dolor, a medias.
Siempre me he considerado una persona muy fuerte. En el sentido de poder aguantar el dolor. Porque es verdad, es todo mental, y si puedes llegar a ser capaz de escapar de ese dolor, puedes aguantarlo todo. Pero decidme algo, ¿y si queréis sentir el dolor? ¿o si creéis que por sentir dolor ese acto ha sido más importante?
Intentaré explicarme sin salirme de mis casillas. Soy bastante tradicional.
Cuando "X" se enfada conmigo, yo "Y", quiero sentir dolor hacia eso que ha pasado porque sería lo lógico si me importa "X". Pero en el fondo lo que quiero es no sentir dolor, porque pasarlo mal no te deja vivir adecuadamente. Así que puedo olvidar el dolor, dejarlo de banda. Pero si dejo el dolor en parte estoy dejando a "X" y si lo dejo y no hace nada para volver, lo perderé. Y si se va, no vendrá a buscarme. Y si yo no voy, todo terminará así. Entonces, "Y" siempre va a sufrir dolor para poder continuar siendo consciente de la importancia que tiene "X" en su vida.
Es dificil de entenderlo pero creo, o sino me da igual, que la mayoría tenemos la misma opinión en esto. En la importancia de la tristeza, la rabia, el dolor, el enfado, etc. Porque muchas veces estas emociones te dan estadísticas de tus sentimientos. Y saber qué sientes, a veces, es muy gratificante. Otras me cagaría en todo.
En fin, esto acaba.
Escribiré pronto*.
*Cuando tenga ganas, o en el avión.
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