No hay remedio

Me encuentro en un momento de mi vida en qué sé lo que quiero pero no puedo.

Me explico.

Sigo queriéndome ir. Quiero escapar de esta vida y empezar una de nueva. Quiero empezar de cero y cambiar. Quiero poder seguir adelante. Pero, ¿sabéis cual es el puto problema?

El puto trabajo. No digo que me disguste, es decir, no es un trabajo que te canse demasiado o que te traten mal. Pero por culpa de eso yo no puedo hacer lo que quiero. Lo dejaría, la verdad, porque sinceramente es algo que no me hace feliz. Y si os soy sincera, prefiero vivir con menos dinero y no tener que ir ahí. Pero no cuenta lo que yo quiera hacer porque no se puede. Entonces, es mejor no pensar en lo que uno desea ya que hay ciertas cosas que te lo impiden.

Sé que se suele decir: Que nadie impida que tus sueños se hagan realidad. Pero señores y señoras, esto es la vida, y muchas veces no podemos renunciar a ciertas cosas por otras. Simplemente no se puede. O no se debe. Cada cosa a su debido tiempo. Si fuera por mí, me pasaría medio verano fuera. O iría de un sitio a otro sin importarme lo más mínimo todo lo demás.

Pero me quedaré trabajando todo el puto verano. Cogiendo autobuses por falta de coche, pasando calor con el puto uniforme grueso, privándome de ir a la playa o a la piscina, privándome de salir algunas veces de fiesta por tener que madrugar o ir decente a trabajar, privándome de ver a mi madre (persona más importante, sé que soy muy repetitiva con ese tema) o simplemente privándome de ver a otras personas que también quiero y necesito.

Sé que muchas personas trabajan, y muchas más horas que yo, y probablemente se quejan mucho menos. Pero así soy yo. Inconformista y deseando lo que no puedo tener.

Paso del tema porque no puedo hacer nada para cambiarlo.

Me cago en todo.

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