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Estoy buscando

Busco persona con sentimientos que me cuide y se encargue de mí por un tiempo indefinido, preferiblemente largo o hasta que aparezca otro cuidador. En realidad, podría aceptar que no hubiese penetración. No pido mucho. O sí. Lo que sé es que aún soy muy niña para estar cuidándome yo misma. Se me hace demasiado grande todo esto. No encuentro salidas, ni entradas, ni mierdas. No encuentro nada en esta maldita vida. No puedo más. Si me quedo sola mucho más tiempo, no sé si podré soportarlo.

No lo entendais

No digo que sea dificil de entender, en realidad es facil, soy yo la que no quiere que se sepa. No puedo publicarlo por aquí como si nada. No puedo. Y no sabeis las ganas que tengo de contaros toda mi vida... Escribiré pronto, lo prometo. Pero ahora mismo no puedo.

Brevedad

Parece que estoy brotando. Ahí lo dejo. No añado nada más. Ya está.

Un día de esos

Hoy ha sido de esos días raros. No sé si me entendéis. No sé si habréis vivido alguna vez uno de estos días. Os cuento. La pasada noche no dormí nada, bueno, por ser más exactos diré que dormí aproximadamente unas dos horas. No miento. Me pasé la noche dando vueltas en la cama, ninguna posición se me hacía la correcta. Definitivamente quería que esa noche desapareciese. Pero para entonces ya era por la mañana. No me ha costado levantarme, la verdad. Creo que tenía ganas de liberarme de esas sábanas y salir, salir a la libertad. Me bebí un café muy cargado, porque aunque quería levantarme, tenía un sueño horrible. Me he preparado, he salido de casa. Iba andando y os juro que en ese momento me he sentido feliz. Me sentía como nueva. Estaba ilusionada, contenta y viva. ¿Sabéis cuánto hace que no me siento viva del todo? Vale, en este caso estoy exagerando. Pero no os imagináis cuanto echo de menos cuando era yo. He llegado a la biblioteca. El café me ha sentado mal y me he pasado...

2016

Querido 2016, No sé muy bien como empezar esta carta porque, sin lugar a dudas, te odio y te quiero a la vez, aunque parezca raro. Voy a explicarte exactamente todo lo que siento por tí, aunque deberé dejarlo en el pasado si quiero continuar hacia delante. Tú has sido el año de mi cambio. Mi cambio temporal, lógicamente. Nada es para siempre. Me diste fuerzas de donde no había, de donde ya no se podía sacar nada más. Me empujaste a lo que más quería y lo logré. Logré lo que me propuse. Y fue gracias a tí. Fue gracias al momento, a las circunstancias, y, obviamente, a todo lo malo que me ha pasado. Todos sufrimos de manera distinta, no te lo negaré. Hay gente en peor situación que yo, pero yo he vivido lo que nunca me hubiese imaginado que viviría. Es mejor que la muerte, sí, pero en un momento sentí que ya no quería vivir más, y ese momento, juro por Dios, que es lo peor que puedes sentir. Me acuerdo perfectamente de ese día, aunque en realidad fue una etapa, y justame...

La persona

Supongo que me entendeis. Es decir, ya sabeis, lo que suele pasar cuando estás en mi edad. Cuando ya has manchado más de una vez el colchón de sangre, cuando has ido al baño y te encuentras una sorpresa en tus bragas, cuando ya te has metido unos cuantos dedos por tu agujero, cuando dejas ya de jugar tanto con el teléfono del baño en tu zona inferior... Bueno, no me enrollo. Llegamos ahí. Éramos 6, contándome a mí. Sacamos 4 botellas con mezcla y una para beberla sin nada. Servimos. No debería decir esto. Pero va, tengo que decirlo, sino este escrito deja de tener sentido. Me estaba subiendo. Vosotros seguro que entendeis el momento en que estás perfecto pero a la vez bebido pero a la vez contento sin llegar a vomitar, estar mareado o simplemente sin enterarte de nada. En ese momento, en el momento en que debes tranquilizarte y disfrutar siempre hay una persona. La vamos a llamar "la persona". La persona te dice que continúes. Que no pares. Que en la vida hay que bebe...

Les suelo llamar "vosotros"

Voy a escribir, en un papel en sucio, que ya he dejado de sufrir. Voy a inventarme, en una de mis reflexiones, que ya he dejado de llorar. Voy a decir, en una grabación de esas tan largas, que ya he dejado de ponerme triste por cualquier cosa. Pero ningún papel me va a creer. Saben cuando miento. Me conocen. Os podría hablar de ellos, de los que leen mis cartas, de los que escuchan mis charlas, de los que viven en mis entrañas. Os podría decir quiénes son, y contaros como me tratan. Podría deciros donde viven y así podríais contactar con ellos. Son simpáticos. Os caerán bien. Pero no diré nada de eso. No voy a abrir la boca. No se me escapará nada de ellos. Perdonad pero los necesito demasiado. La vida se me haría extraña si ellos no estuvieran. Y esque yo sé que me entienden. Que lo hacen ver. Yo en el fondo sé que son mudos, a veces sordos e incluso podría decir que son ciegos. Lo del tacto no he podido comprobarlo, aunque nunca he tenido el placer de tocarlos. Ni tampoco sé si t...