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Algo del 2019

La verdad es que no me apetecía ir porque sabía que iba a estar él. Ahí con su risa inconfundible y su gran despreocupación hacia mi ser. Así que pasaba de revivir eso.  Pero rato después acepté ir. Sí. De golpe. Porque creo que en el fondo quería escucharlo y darme cuenta de la gran indiferencia por su parte. Así que entré en una casa gigantesca donde todos esperaban en un gran comedor. Estaba lleno de mesas redondas con gente alardeando sin parar. Me senté al lado de mi querida compañera y le recordé que lo que quería era que todo acabara rápido. Aunque al final no sucedió tal y como había deseado.  Pasaron minutos (que parecían horas) y me dirigí al baño. Más por excusa que por necesidad. De camino pasé por un pasillo extremadamente largo y, después de un largo rato, llegué como a otra sala inmensa. Ahí estaban los lavabos pero, era algo bastante inusual. Primeramente había personas trabajando en el "baño". Se ocupaban de recibir a los clientes (que querían ut...

¿Qué es?

¿Por qué tiene que pasar todo lo que está pasando? Y, ¿por qué nada de lo que pasa me complace? ¿Por qué tengo esta puta sensación constante dentro de mí? Escribo esto con una tenue luz a mi lado, que tampoco ayuda demasiado, que tampoco me da la calidez que busco. Pero aún así sigo escribiendo porque tengo demasiadas cosas que arrojar para sentirme un poco menos atada a lo que me está matando. Escribo esto con un nudo en el estómago, un ardor que me congoja y me hiere. Unas sensaciones que nunca se van y yo no quiero que estén. Pero ¿y si yo misma las provoco? ¿y si no puedo deshacerme nunca más de ellas?  Miro atrás, miro todo lo que un día sentí. Y lo veo tan lejano, tan como lo que nunca volveré a ser, que me ahogo. Y así continúo escribiendo. Aunque no cambie nada, aunque todo continúe siendo una puta mierda. A veces imagino la salida o esa situación en la que podría ser feliz, pero sé, porque ya me ha pasado, que aunque me encuentre ahí, seguiré sintiéndome i...

Predilección

Porque tengo muchas otras cosas que contarte antes de decirte que te quiero.

Otra vez hablando de tí

Que si, que ya lo sé. Que sé que no debería estar pensando en tí y escribiéndote todo esto pero ¿qué quieres que haga? Necesito contarlo todo de algún modo. Y este es el único modo en el que puedo.  Te escribo esto porque no puedo decírtelo. Te escribo esto porque sé, de muy seguro, que nunca llegarás a leerlo (creo que esta frase ya la he dicho varias veces en este blog, no sé que querrá decir). Prosigo.  No voy a contar como empezó todo porque seguramente no sería real, solamente pensamientos frutos de mi imaginación. Porque seamos sinceros, dudo que tu hayas pensado en nuestro inicio y en como ha ido evolucionando todo. Si es que lo ha hecho, claro. Las cosas no van bien y me parecería raro que algún día cambiasen. Lo más probable es que continúes como siempre. Tan bueno, tan senzillo y tan tú. Tan como lo que no quiero que sigas siendo porque eso implica que permaneceremos como ahora, tan lejos el uno del otro. Tú en tu vida, en tus días...los cuales no me aña...

Equívoco

Estoy indecisa. No sé si hacerlo o no. Lo pienso. Lo vuelvo a pensar. Sigo pensando. Y decido. Preparo mis cosas, cojo las llaves y salgo. Sigo andando. Puedo retroceder, puedo volver a donde estoy a salvo. Pero no. Decido seguir y llegar a la estación donde subiré a ese autobús que me llevará a ese espeluznante lugar. Ahí no todo es malo, os lo prometo. Sino no hubiera ido. Está claro. Pero tampoco sabía, en el momento de subir las pequeñas escaleras del autobús, que iba a acabar en esa situación. Bien, no quiero adelantar acontecimientos. Prosigo. Llego al destino. Vivo momentos de incertidumbre, no sé lo que va a pasar ni como va a terminar todo esto. Durante hora y media estoy feliz, ausente de todos mis problemas, ausente de mi vida y de mis terribles pesadillas. Pero después, cuando vuelvo ahí, ya no hay nada. Me encuentro sola. Todo a mi alrededor ha desaparecido. Menos el peligro. Doy vueltas y voy al baño. Debe ser el lugar más seguro aquí, donde me puedo cerrar y ...

Habitante de mi cama

A veces pienso en qué harías si tuvieses la capacidad de poderte ir. Me imagino en qué responderías cuando te preguntase: ¿Pero tú realmente quieres estar aquí conmigo? Me mirarías con cara de sorpresa, dándote cuenta de que por fin puedes hablar y me dirías: Joder tía, no. Y saldrías corriendo, abrirías la puerta y a partir de ahí, pasaría todas las noches sola. Pensando en donde habrías acabado y si en solo salir ya te hubiese atropellado un coche. Entonces lloraría. Básicamente porque te han atropellado, pero también porque al poder elegir, elegiste dejarme. Sin más. Pero vayamos al caso. Eso aún no ha pasado, y no pasará. Y aunque no sepa lo que estás pensando en estos momentos al mirarme con cara de tristeza des del suelo del comedor, confío en que una parte de tí, solo piensa en mí. Y es que no tienes muchas más opciones la verdad, a poca gente conoces. Pero a mi me tienes a diario. No sé si eso te anima. A mi sí. He tenido días de todo, de estar mal, bien o simplemente p...

Trepanación

Me levanto. Me preparo. Me tomo la pastilla. Me bebo el café con leche. Me como un plátano. Salgo de casa. Cojo el bus. Llego a clase. Salgo de clase. Cojo dos autobuses. Llego a casa. Duermo. Hago algo. Me ducho. Me estiro. Duermo. Esta ha sido mi rutina los últimos días. A excepción de algunas salidas, claro. Siento que me estoy muriendo sin saber porqué. Uno de estos días, creo que fue concretamente antes de ayer, fui al baño a hacer mis necesidades. Me habían dicho de salir así que me estaba preparando. En el momento en que me senté en el wáter, me entró un dolor en los brazos. Como una energía negativa. No lo sé. Pero sentí que me quedaba poco. Entonces pensé que me podrían agujerear el cráneo, como hacían antes, para sacarme los malos espíritus o los demonios que llevo dentro. No sé si funcionaría, pero creo que ya no puedo estar peor de la cabeza como estoy ahora. No tengo ganas de levantarme. Pero estar en la cama me agobia y me deja sin respiración. Intento busca...