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La noche

La vida ha cambiado. Y tanto que ha cambiado.  Me encontraba pensando que tenía ya toda la vida planeada, que mi futuro ya estaba escrito y además, sabía lo que decía. Lo tenía todo controlado, excepto mi tristeza claro. Pensaba que era ella la indicada, a pesar de las discusiones, de las peleas, del dolor, del rencor, del odio, de los celos...A pesar de todo eso, pensaba que ese era mi presente y futuro. A pesar de todo eso, pensaba que era feliz.  Un día todo cambió. Aunque realmente no fue un día en concreto, todo empezó mucho antes.  La persona en cuestión quería introducir otra persona más en la relación, es decir, hacer un trío. Yo me negaba rotundamente porque no es mi rollo y porque pasaba de ver a mi pareja con otra persona. ¿Para qué tengo que pasar por eso si no me motiva? ¿Sólo por cumplir su sueño? Al final se quedó todo en la imaginación y no sucedió el trío. A raíz de esa conversación ella quiso abandonar ese sueño, me dijo que me quería solo a mí y que que...

Una de las noches en que me cambió la vida

Vengo a escribir lo que un día no pude por el gran efecto que tuvo esa noche en mí. O mejor dicho, todo lo que pasó después de esa noche. Todo el dolor que sufrí dentro de mí que, por suerte, me brindó otra vida. Vale va, vamos a ello. Llevaba unos meses obsesionada con el tema chicas, descubriendo a pasos agigantados que quería tener una relación lésbica. Me empezaba a imaginar en mi mente un futuro con una mujer y me apasionaba esa idea. Iba por la calle y solo me fijaba en ellas. Eso hizo que por mi cumple quisiera ir a Arena, discoteca homosexual de Barcelona. Así que si, fuimos. Llegó el día. Primero en su casa, maquillándonos, vistiéndonos...y luego yendo al tren. Quedando con las otras dos personas en un vagón exacto, hablando de la vida y expectantes por la noche. Con la bolsa llena de alcohol y otras cosas. Cena en el BK. Bar, copas, mear por la calle, llegar a Arena. Todo iba demasiado bien, bailar, beber, fumar...hasta que tocaba irse de ahí. Tocaba coger el tren y...

¿Qué coño me está pasando?

Si os digo la verdad no sé como puto empezar con este escrito. Tengo tantas cosas dentro de mí, pero ninguna tiene nombre. Y ese es el problema, y es ahí donde debo crear una solución. ¿Qué coño pasa dentro de mí? ¿Por qué pasa todo lo que está pasando? ¿Por qué no puedo cambiar? Vivo en un espiral, en un bucle. La cago, veo que necesito cambiar, no cambio, la vuelvo a cagar. Y así día tras día, cada día cagándola más, cada día siendo más gilipollas. No es que no pueda cambiar, lo sé. Es que no doy el paso de cambiar. Y reflexionando es porque siempre quiero tener la razón. Aunque yo vea que me estoy equivocando, muy en el fondo de mí creo que mi actitud tiene una justificación. Y muchas veces no la tiene. Lo he hecho por mala, por idiota, por mala persona. Estoy harta de hacerme la víctima. Durante todo este blog he hablado de desgracias. Por una parte porque estaba hecha mierda por dentro, después porque estoy ejerciendo el victimismo y por último porque siempre me han gustad...

Algo del 2019

La verdad es que no me apetecía ir porque sabía que iba a estar él. Ahí con su risa inconfundible y su gran despreocupación hacia mi ser. Así que pasaba de revivir eso.  Pero rato después acepté ir. Sí. De golpe. Porque creo que en el fondo quería escucharlo y darme cuenta de la gran indiferencia por su parte. Así que entré en una casa gigantesca donde todos esperaban en un gran comedor. Estaba lleno de mesas redondas con gente alardeando sin parar. Me senté al lado de mi querida compañera y le recordé que lo que quería era que todo acabara rápido. Aunque al final no sucedió tal y como había deseado.  Pasaron minutos (que parecían horas) y me dirigí al baño. Más por excusa que por necesidad. De camino pasé por un pasillo extremadamente largo y, después de un largo rato, llegué como a otra sala inmensa. Ahí estaban los lavabos pero, era algo bastante inusual. Primeramente había personas trabajando en el "baño". Se ocupaban de recibir a los clientes (que querían ut...

¿Qué es?

¿Por qué tiene que pasar todo lo que está pasando? Y, ¿por qué nada de lo que pasa me complace? ¿Por qué tengo esta puta sensación constante dentro de mí? Escribo esto con una tenue luz a mi lado, que tampoco ayuda demasiado, que tampoco me da la calidez que busco. Pero aún así sigo escribiendo porque tengo demasiadas cosas que arrojar para sentirme un poco menos atada a lo que me está matando. Escribo esto con un nudo en el estómago, un ardor que me congoja y me hiere. Unas sensaciones que nunca se van y yo no quiero que estén. Pero ¿y si yo misma las provoco? ¿y si no puedo deshacerme nunca más de ellas?  Miro atrás, miro todo lo que un día sentí. Y lo veo tan lejano, tan como lo que nunca volveré a ser, que me ahogo. Y así continúo escribiendo. Aunque no cambie nada, aunque todo continúe siendo una puta mierda. A veces imagino la salida o esa situación en la que podría ser feliz, pero sé, porque ya me ha pasado, que aunque me encuentre ahí, seguiré sintiéndome i...

Predilección

Porque tengo muchas otras cosas que contarte antes de decirte que te quiero.

Otra vez hablando de tí

Que si, que ya lo sé. Que sé que no debería estar pensando en tí y escribiéndote todo esto pero ¿qué quieres que haga? Necesito contarlo todo de algún modo. Y este es el único modo en el que puedo.  Te escribo esto porque no puedo decírtelo. Te escribo esto porque sé, de muy seguro, que nunca llegarás a leerlo (creo que esta frase ya la he dicho varias veces en este blog, no sé que querrá decir). Prosigo.  No voy a contar como empezó todo porque seguramente no sería real, solamente pensamientos frutos de mi imaginación. Porque seamos sinceros, dudo que tu hayas pensado en nuestro inicio y en como ha ido evolucionando todo. Si es que lo ha hecho, claro. Las cosas no van bien y me parecería raro que algún día cambiasen. Lo más probable es que continúes como siempre. Tan bueno, tan senzillo y tan tú. Tan como lo que no quiero que sigas siendo porque eso implica que permaneceremos como ahora, tan lejos el uno del otro. Tú en tu vida, en tus días...los cuales no me aña...