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Habitante de mi cama

A veces pienso en qué harías si tuvieses la capacidad de poderte ir. Me imagino en qué responderías cuando te preguntase: ¿Pero tú realmente quieres estar aquí conmigo? Me mirarías con cara de sorpresa, dándote cuenta de que por fin puedes hablar y me dirías: Joder tía, no. Y saldrías corriendo, abrirías la puerta y a partir de ahí, pasaría todas las noches sola. Pensando en donde habrías acabado y si en solo salir ya te hubiese atropellado un coche. Entonces lloraría. Básicamente porque te han atropellado, pero también porque al poder elegir, elegiste dejarme. Sin más. Pero vayamos al caso. Eso aún no ha pasado, y no pasará. Y aunque no sepa lo que estás pensando en estos momentos al mirarme con cara de tristeza des del suelo del comedor, confío en que una parte de tí, solo piensa en mí. Y es que no tienes muchas más opciones la verdad, a poca gente conoces. Pero a mi me tienes a diario. No sé si eso te anima. A mi sí. He tenido días de todo, de estar mal, bien o simplemente p...

Trepanación

Me levanto. Me preparo. Me tomo la pastilla. Me bebo el café con leche. Me como un plátano. Salgo de casa. Cojo el bus. Llego a clase. Salgo de clase. Cojo dos autobuses. Llego a casa. Duermo. Hago algo. Me ducho. Me estiro. Duermo. Esta ha sido mi rutina los últimos días. A excepción de algunas salidas, claro. Siento que me estoy muriendo sin saber porqué. Uno de estos días, creo que fue concretamente antes de ayer, fui al baño a hacer mis necesidades. Me habían dicho de salir así que me estaba preparando. En el momento en que me senté en el wáter, me entró un dolor en los brazos. Como una energía negativa. No lo sé. Pero sentí que me quedaba poco. Entonces pensé que me podrían agujerear el cráneo, como hacían antes, para sacarme los malos espíritus o los demonios que llevo dentro. No sé si funcionaría, pero creo que ya no puedo estar peor de la cabeza como estoy ahora. No tengo ganas de levantarme. Pero estar en la cama me agobia y me deja sin respiración. Intento busca...

Lo he intentado demasiadas veces

Querido tú, He intentado demasiadas veces plasmar todo lo que pasa por mi cabeza a este sitio. Pero aún no he logrado hacerlo, o al menos no del todo. Quiero decirte tantas cosas... Éste será el tercer escrito que va por y para tí. Creo que soy un poco tonta, no sé. Mis actos demuestran eso. Voy a empezar como pueda. Y, añado, no sé porque me cuesta tanto escribirte esto cuando sé de seguro que nunca vas a leerlo. Sigo. Llevo varias noches soñando contigo. Al principio me pareció raro porque yo pensaba que ya no significabas tanto para mí, por toda la distancia que habíamos creado entre los dos. Pero pude comprobar que no era así. Que aún te recuerdo como antes. Como cuando fue todo. No sé si alguna vez te lo he dicho pero siempre que sueño, sueño lo que no quiero que suceda. Lo que me da miedo que ocurra. En uno de los sueños, estábamos en tu casa por un cumple y, bueno, tu tenías pareja. No sé exactamente qué pasaba. No me veía a mi misma. Solo la situación. Tampoco s...

Demonios y otras cosas peores

Me encontraba hoy leyendo un libro. Esta vez no era de esos juveniles que tratan de amores idílicos y "sorprendentemente" felices. Hoy, estaba leyendo un libro sobre Historia de la Enfermería, para un trabajo de clase. Promover la vida , Marie Françoise Collière. Cada página que leía me apasionaba más. Hasta tal punto que todo me parecía demasiado importante para añadir en el trabajo. Supongo que en lo que más me he fijado de la historia es en el papel de la mujer, también porque lo remarcan bastante. Puedo aburriros, lo sé. Pero es importante, al menos para mí, qué fue antes de nosotros. Qué hicieron, como sobrevivían. Entonces, he leído que ya en los animales el papel de la mujer ha sido de cuidar, de dedicarse a los demás. El hombre de por sí, al tener más fuerza, se dedicaba a recolectar recursos, cazar, defender el grupo, etc. Además, la mujer tenía otro "inconveniente". Al quedarse embarazada y tener que cuidar a los hijos no podía irse, se quedaba siemp...

Curas paliativas

Hará un par de noches me dispuse a leer el "Diari de Girona". No soy mucho de leer periódicos la verdad, pero ese día quería informarme de lo que había pasado por aquí. Entonces me encontré con un artículo sobre diferentes historias en la planta de curas paliativas del Hospital Santa Caterina. Me dio curiosidad y lo acabé leyendo todo. A las dos líneas ya estaba llorando. No sé como pude terminarlo. Me costaba leer entre tantas lágrimas. Me dolían los ojos. Ahora mismo no me estaréis entendiendo del todo, o sí, pero soy una persona bastante sensible y empática. Por ese motivo me pongo a llorar cuando leo una historia real y triste. Algunas partes del artículo: Se trata de una pareja de ancianos. El marido traslada en silla de ruedas a su mujer hasta el hall de la entrada, donde pasa su mano por delante de sus ojos para saber si aún sigue consciente. La paciente mira un punto en el infinito.  Lo que viene a continuación es lo que me hizo explotar. Me hundí de...

Repetimos

Momentos, para mí, muy importantes. Pero momentos que, al fin y al cabo, no valen ni una mierda. Se repite la situación. Nos remontamos en el sábado pasado, un veintinueve de julio de dos mil diecisiete. Después de una cena fuimos andando a unos jardines. Nos sentamos en un banco. Éramos cuatro. Llegaron cinco más. Todo chicos menos mi amiga y yo. En uno de los cinco ya me había fijado antes, hacía meses. Nunca llegamos a dirigirnos ni una palabra. Pero ese día, sí. Estaba sentada en el banco, ahí, sin hacer nada, escuchando la música. Todo demasiado normal. De pronto él se sienta a mi lado. Y a su lado, otro chico. Vale, tampoco tiene importancia. Solo se sentó a mi lado, así que no le presté importancia pero yo ya me encontraba en otro sitio. Por dios. El chico que me encantaba estaba ahí, a mi lado. Cuando nunca antes habíamos hablado. Vale, ya paro. Y sigo. Mientras él hablaba con su amigo en algunas partes nos incluía a mi amiga y a mí en la conversación. Hasta q...

Qué se le va a hacer

Siento decepcionaros pero hoy puede que no haga un escrito tan y tan triste como todos los demás. Me sabe mal. De verdad. Esto se me hace bastante raro. Digamos que la dosis me ha venido bien. El aumento ha hecho que deje de tener esos pensamientos tan oscuros dentro de mi ser. Por fin. No es que salte de alegría cuando me levanto, o que viva en una nube de felicidad y todo de color de rosa...pero al menos he dejado de no tener ganas de vivir. En fin. Prosigo. ¿Sabéis esa sensación de solo pensar en algo y encontrarte en el mejor sitio donde podrías estar porque hay ese algo? Me remonto al sábado pasado. Un día de fiesta nocturna, fiesta de pueblo. Todo parecía ir normal, nada sorprendente. Mi típica mezcla de ginebra con zumo de piña, mis cigarros industriales...Dando vueltas por ahí, sin saber qué hacer exactamente. Todo era demasiado corriente. Todo me resultaba demasiado absurdo. Así que no tenía esperanzas. Pensaba que la noche iba a seguir igual. Pero no. Me equivocab...